Es urgente construir acuerdos para implementar un programa de transferencias monetarias directas, dirigido a las personas que padecen más severamente los efectos negativos de las medidas para contener la pandemia de coronavirus Covid-19 en México, planteó el reconocido economista, Rolando Cordera Campos.

En entrevista, el profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que, no solamente es urgente, implementar un esquema de ese tipo en el país, sino que puede ser vital, si las cosas siguen como van.

En su opinión, no debemos distraernos sobre el nombre que se le denominaría a esa intervención gubernamental, pues lo urgente es aumentar las transferencias y asegurar que lleguen a donde deben llegar: a las personas que han caído o están a punto de caer en pobreza extrema.

Podrían haberse sumado hasta 16 millones a la condición de pobreza Extrema: PUED-UNAM

De acuerdo con un estudio del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM, hay elementos para predecir que entre febrero y mayo de 2020, unos 10 millones de mexicanos pasaron a situación de pobreza extrema, con lo cual la cifra de personas en esa condición se desplazó de 22 a 32 millones en México.

Incluso, considerando una peor situación, el volumen de pobres extremos por ingreso habría alcanzado, en el mes de mayo, los 38 millones, es decir 16 millones más que en 2020.

Igual que el Coneval, indica que, probablemente las transferencias a través de los programas sociales del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, no estarían teniendo un impacto significativo en mitigar la crisis que vive la población.

Además, expone la urgencia de realizar nuevas transferencias de ingreso a la población necesitada, a fin de evitar la agudización de sus derechos sociales.

Estima que debería entregarse una cantidad que permita, al menos, asegurar la adquisición de la canasta básica alimentaria a unos 32 millones de personas, lo cual implicaría destinar 15,000 millones de pesos mensuales del presupuesto federal, que representan 2.9% del total nacional.

En ese sentido, Cordera Campos subrayó que este país, que es tan rico, no puede darse el lujo de comenzar a registrar a un número grande de mexicanos que estén sufriendo hambre. “Sería vergonzoso”.

Sin embargo, recalcó que, de no hacerse ese tipo de programas, la recuperación económica del país en la llamada etapa posCovid-19, puede ser muy lenta y muy tortuosa y puede llevarnos mucho tiempo en volver a los niveles que estábamos antes de la pandemia, “lo que implica que el aguante de los mexicanos y su paciencia, sean puestos a prueba”.

El gobierno ya debió haber actuado de otra forma

El experimentado economista relató que el gobierno federal ya tenía que haber actuado hace semanas ante la situación que se generó con el confinamiento social que implicó la puesta en suspenso de empresas consideradas no esenciales.

Lo que se debió hacer fue ampliar al máximo la posibilidad de que las empresas que se vieron obligadas a parar no quebraran y, por otro lado, que quebraran o no, el confinamiento no las obligara a despedir a sus trabajadores o reducir de manera sustancial y significativa el salario pactado.

Eso implicaba apoyo a la empresa, créditos de emergencia que quizá no tuvieran mucho que ver con los criterios de la banca comercial, así como prórrogas en cuotas al IMSS e Infonavit.

Recordó que, en su momento, el Consejo Coordinador Empresarial y otras organizaciones civiles, plantearon que habría que hacer lo que se hace en prácticamente todo el mundo: posponerles el pago de impuestos a las empresas que cayeron en problemas, producto de las medidas para contener la pandemia de coronavirus Covid-19.

Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó de manera muy intempestiva, equiparando este tipo de propuestas con el Fobaproa, lo cual no tiene nada qué ver con eso.

Con ello lo que se buscaría sería que no hubiera despidos, no dejar de pagar salarios o, incluso, llegar a algún acuerdo civilizado con los empleados para reducir el monto de estos.

Dijo que esas propuestas fueron planteadas, mirando hacia adelante, hacia la recuperación y más allá, teniendo claro que, sin inversión pública y privada, no hay crecimiento y sin crecimiento no hay desarrollo y bienestar.

La recuperación podría ser lenta y muy larga

Recordó que algunos académicos consideraban que se debería de actuar por la vía de una ampliación significativa, sustancial, de las transferencias directas a los mexicanos que perciben ingresos muy bajos, así como fomentar el empleo con programas de mejoramiento urbano, por ejemplo.

Ante ello, López Obrador dijo que sus programas eran suficientes y que, además, la recuperación económica vendría más pronto que los pesimistas estaban esperando.

Con ello, el dialogo que esperaba el empresariado quedó en suspenso, lo mismo que la intención de concretar una acción económica de emergencia.

Ante esa situación dijo: “esperemos que todos estemos equivocados, respecto de lo planteado por el gobierno y, en efecto que la recuperación se de antes de lo que muchos han estimado.

Sin embargo, recalcó, eso nos habla de una recuperación muy lenta y larga y ahí estamos parados.