El paso de secretario a candidato implica una transformación, “hay que cambiar desde la forma de hablar hasta la forma de caminar”, reconoce José Antonio Meade Kuribreña, “el reto es generar confianza y convicción en un grupo que es muy diferente al que yo trataba en la Secretaría de Hacienda (...) Es un proceso de aprendizaje que, en cierto sentido, ya he vivido, pero nunca a esta escala”.

La palabra diálogo aparece cada dos o tres minutos en la conversación con el precandidato del PRI, PVEM y Panal. “En México urge un diálogo más amplio, más cercano”, afirma. Del diálogo que ha tenido en todo el país, aparecen dos exigencias claras: seguridad pública y combate a la corrupción, “la agenda la pone la gente cuando habla de los temas que le duelen. Lo que nos toca a los políticos es reconocer el problema y poner en la mesa propuestas de solución que queremos que se conviertan en política pública”.

lucha contra la Corrupción

Para combatir la corrupción debe haber voluntad política, pero no basta con ella, enfatiza Meade: “se requiere una estrategia y la conformación de un equipo que tenga las capacidades técnicas y la calidad moral. Como en cualquier política pública, una cuestión clave es la credibilidad: la trayectoria de alguien nos dice si es creíble cuando habla de combatir la corrupción”.

Del caso de Javier Duarte, dice que representa una forma de ser y actuar que no es exclusiva del PRI, “me indigna por todo lo que significa: los recursos que se robó y el daño que causó. Me ofende además porque daña la credibilidad de muchos servidores públicos que han trabajado con honestidad toda su vida. Casos como el de Duarte parecen servir de pretexto para que mucha gente crea que todos los servidores públicos son como él (...) Una de las tareas más urgentes es recuperar el respeto por los servidores públicos”.

De su trabajo como miembro del gabinete en dos administraciones, con Felipe Calderón y con Enrique Peña Nieto, dice: “Hay agradecimiento hacia ellos porque me dieron la oportunidad de participar en la toma de decisiones y en la construcción de soluciones (...) lo que sigue es distinguir entre las cosas que funcionan y que debemos reforzar y las áreas donde hay fallas y es urgente hacer ajustes. Al país le ayudaría mucho que cada seis años no partiéramos de la base de que hay que empezar de cero, que hay que reinventarlo todo”.

En el combate a la corrupción, una de las grandes tareas es la construcción y desarrollo de instituciones que generen confianza, “pienso en el Sistema Nacional Anticorrupción, pero también en el Ministerio Público. Habremos dado un gran paso cuando tengamos ministerios públicos que tengan la autonomía, la capacidad técnica y el prestigio para ser verdaderos garantes del combate a la corrupción (...) Hablo de crear instituciones y soy optimista: en su historia, México ha sido capaz de superar sus principales retos creando instituciones”.

Autocrítica en Seguridad

En materia de seguridad, es necesario ser autocríticos, “no tenemos una política de armas y la necesitamos. Es un tema que no trabajamos para desarrollar en Aduanas, hasta hace relativamente poco. Hablo de autocrítica, en este tema, porque Aduanas depende de Hacienda”.

En su explicación de la estrategia de seguridad, Meade va del detalle a lo macro, “el uso de la información del SAT será clave para quitar recursos al crimen organizado”.

Por otra parte, urge a revisar la forma en que se define lo que corresponde a los estados y a la Federación: “Actuamos como si los grupos criminales trabajaran reconociendo los límites entre estados. Necesitamos un código penal único en los delitos que más nos duelen”.

Admiración por Merkel

Merkel, Angela Merkel... responde cuando le pregunto qué líder internacional admira, “ella es la única líder política que sobrevive a la crisis del 2008. Su supervivencia se explica porque siempre ha dado la cara, nunca ha rehuido el debate, ha tenido la capacidad de empujar su agenda con un sentido pragmático”.

Meade recuerda su experiencia como canciller, en las reuniones del G20, “a Angela Merkel siempre la veías platicando con el vecino en la mesa, revisando cada párrafo del documento para que reflejara lo que ella quería y si eso quería cabildearlo con México o con Brasil, lo hacía. La veías construyendo empatía, sin descuidar lo técnico, con seriedad y con sobriedad”.

Cómo un tecnócrata puede identificarse con ella, “la tecnocracia siempre implica hacer política. La construcción de un paquete económico obliga a construir consensos. Un presupuesto es un espejo donde todos deben verse reflejados. Si lo técnico que uno trabajó, no es políticamente viable, entonces lo técnico no funciona”.

[email protected]