Los habitantes del predio número 180 de la calle Lerdo, en la colonia Guerrero, se debaten la importancia de lo eterno y lo terrenal. La cúpula de la iglesia virreinal postrada a un lado del edificio habitacional se mantiene como un importante riesgo para la seguridad de al menos ocho familias.

En la calle de frente permanecen escombros retirados del interior de la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, resguardados por algunas cintas que cierran el acceso a vehículos a más de 100 días del sismo golpeó la capital.

Desde el edificio habitacional se puede observar el boquete de al menos ocho metros de diámetro que se abrió en la cúpula de la iglesia.“Algunos piden que se tire toda, otros que sólo se remodele”, refiere Egidio López Morales, uno de los habitantes del predio 180 de la calle Lerdo.

A más de tres meses, lamenta Egidio, no han obtenido respuesta alguna sobre la remodelación o destrucción de la iglesia virreinal.

Mientras, su hija Ruth, regresa con su nieta de alrededor de cinco años y relata la situación educativa de su hija. “Desde que se cayó la cúpula, la escuela de aquí atrás (de la iglesia), la primaria Italia, cerró porque nos dijeron que había peligro de un mayor derrumbe. Después de eso a mi hija la reubicaron en otra escuela, desde entonces va sólo tres veces a la escuela porque no hay cupo para todos”, afirma la joven.