Analistas dijeron que la estrategia de seguridad del presidente Enrique Peña Nieto sigue siendo reactiva como desde hace 20 años en anteriores gobiernos. Dijeron que, en el último año, los delitos se redujeron, pero bajó la denuncia por la poca confianza en las instituciones. Consideraron que la fuga de Joaquín el Chapo Guzmán fue el tema que marcó a la administración de Peña Nieto este año.

Juan Francisco Torres Landa, secretario general de México Unido contra la Delincuencia, e Isabel Miranda de Wallace, de Alto al Secuestro, coincidieron en que la política de seguridad del presidente Peña Nieto debe sufrir cambios en esta segunda etapa de su gobierno.

Consideró que el presidente cabalga solo, pues no tiene el apoyo de los gobernadores, incluso de su propio partido, para combatir la inseguridad.

Aceptó que en el último año se redujeron los delitos, aunque la denuncia ciudadana decreció por la falta de confianza en las autoridades. Consideró que el actual gobierno no tiene una estrategia clara en materia de seguridad, sino que continúa siendo una operación reactiva a los problemas de inseguridad, como han actuado desde hace 20 años los gobiernos.

Consideró que la fuga del Chapo Guzmán es el caso más importante en este año en materia de seguridad.

Juan Francisco Torres Landa refirió que lo que hay es un efecto del olvido , pues el gobierno le apuesta a que los temas de violencia e inseguridad.

Los datos de fondo, de percepción de inseguridad e impunidad, y de procuración de justicia, no han mejorado un ápice, y cualquier cifra que nos den, una de dos, están viciados arterialmente .

Dijo que, desde su punto de vista, el gobierno federal obtendría una calificación menor a 5 en combatir la impunidad y los delitos.