A más de 10 meses de ocurrido el sismo del 19 de septiembre, aún permanecen cientos de damnificados durmiendo en campamentos, sin que a la fecha las autoridades hayan ofrecido algún tipo de solución a su problemática.

El caso se agrava en la delegación Iztapalapa, donde se abrió una grieta que dejó a cientos de casas prácticamente en el aire. Aunque los vecinos exigen la reubicación por el temor a que la falla siga creciendo y el peligro que significaría rehabilitar sus viviendas, nadie les ha informado de los resultados de estudios geológicos que determinarán el daño ocasionado.

María del Carmen Martínez Juárez ocupa junto con otros 12 miembros de su familia cuatro casas de campaña donadas por el gobierno de China. “Pásenle al temazcal” expresa luego de invitar a entrar a su vivienda desde hace 10 meses, y sí, el calor puede llegar a ser insoportable. Un ventilador remueve el aire caliente en un espacio que es recámara, cocina y una minúscula área de descanso.

“Si llueve, con una escoba hay que estar inclinando el techo para que el agua que se empoza no rompa la lona, si graniza pues sólo esperar que no se rompa, además de lidiar con las inundaciones porque estamos sobre unas tarimas, es todo un problema y nadie nos da solución”, contó.

Afuera de las casa de campaña ya colocó algunas de las macetas que estaban en su vivienda ubicada en el andador Unión, manzana 10, lote 39. “Hay que volver algo llevadero el sitio: decorar, mantenerlo ordenado, hacerlo propio para que no se sientan tanto las malas condiciones.

“Aunque esté pobre, jodida, estoy completa con mi familia”, comentó mientras recuerda que un sobrino suyo murió en el colapso de Alvaro Obregón 286 donde perdieron la vida 49 personas.

Sobre la calle Derechos Democráticos, como una ironía a la realidad, el derecho a la vivienda se reduce a un conjunto de casas de campaña azules. Ahí decenas de damnificados continúan a la espera de una respuesta.

Ingrid Urrutia Maravillas, de 18 años y estudiante del Conalep, comparte un minúsculo espacio con sus padres, dos hermanos y su abuelo. Su vivienda ubicada en Manzana 1, lote 15 de la colonia La Planta está inhabitable.

Más allá de las dificultades de convivencia e incomodidad que debe sobrellevar día a día, las malas jugadas del clima ya hicieron de las suyas: un día de tormenta se mojaron todas sus libretas de estudio. Esta situación a la que si sumamos las condiciones de vida, colocan a la joven en una circunstancia donde estudiar puede convertirse en un esfuerzo superior al alumno que lleva una vida normal.

“Es mucho tiempo para que no haya una solución, hemos pensado irnos de aquí pero por falta de dinero no podemos, no hemos recibido ayuda, mi abuelo repara aparatos eléctricos y mi papá es herrero, así pues no nos alcanza”, narró Ingrid.

La calle Rosalita, en Iztapalapa, es donde más damnificados se han congregado. La imagen hace recordar a las posteriores al sismo de 1985, que durante años fueron el reflejo de una respuesta tardía a la falta de vivienda.

Las casas de campaña chinas son las que abundan, aunque con tarimas, retazos de madera y lámina, algunas lonas publicitarias han servido para reforzar sus “hogares” y evitar que tanto el frío y el calor debiliten la tela azul que está expuesta todo el tiempo al clima. Los baños portátiles hace tiempo que las autoridades los retiraron.

Esto obliga a los damnificados a que aún bajo riesgo acudan a lo que quedó de sus viviendas para darse un baño rápido y hacer sus necesidades.

“Qué hacemos, no tenemos de otra. Ya van dos temblores que me tocan mientras estoy bañándome en mi casa, con lo que tenga salgo corriendo porque el miedo no se ha ido, ahí está siempre. Es mucho susto, yo no puedo superar esto, lo vuelvo a vivir”, expresó María del Carmen Martínez, mientras intenta contener el llanto.