Al ser el Ejército una de las instituciones más prestigiadas y más disciplinadas, para los presidentes de la República ha sido muy fácil recurrir a las Fuerzas Armadas para ejecutar sus proyectos de gobierno; sin embargo, darles más poder y facultades es un error que puede resultar contraproducente para Andrés Manuel López Obrador, planteó José Francisco Gallardo.

En entrevista, el general brigadier y defensor de los derechos humanos señaló que tener a los militares en tareas para las que no son formados es hasta peligroso porque, advirtió, ningún militar va a obedecer las órdenes de un civil, porque ellos no los reconocen como autoridad.

Expuso que, aunque el Ejército goza de buena reputación y que es uno de los últimos bastiones de nacionalismo mexicano, no se debe olvidar que no es una organización libre de defectos y muestra de ello es que en los territorios donde ha operado, la gente está muy dolida porque abiertamente ha violado derechos humanos.

Consideró que ya que López Obrador goza de una de un alto porcentaje de legitimidad, debería dar un golpe de timón y regresar al Ejército a los cuarteles, pues de lo contrario, sería muy lamentable que un gobierno democrático con un amplio apoyo “se le vaya a colgar una masacre o una violación a los derechos humanos perpetrada por el Ejército”.

—¿Qué le parece el papel que está teniendo el Ejército en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador?

—La decisión de Andrés Manuel de involucrar al Ejército en asuntos de seguridad pública, a través de la Guardia Nacional va a ser contraproducente. Si bien se hicieron reformas constitucionales, hay un artículo que no se tocó y que impide que el Ejército participe en asuntos de carácter público. El artículo más o menos dice lo siguiente: que en tiempos de paz ninguna autoridad militar puede realizar funciones que no tenga exacta conexión con la disciplina militar; así dice el artículo. Entonces, aquí ese artículo está permanentemente siendo violado.

El otro punto es que la organización que se hizo de esta policía tiene una alta composición de militares. Quienes van a reclutar y van a formar esa corporación son militares, van a recibir adoctrinamiento militar, entonces es una fuerza militar. Aquí vienen asuntos delicados como el siguiente: una cosa son los asuntos de carácter administrativo y otra cosa son los de carácter operativo.

En los asuntos operativos, por mi experiencia, ningún militar va a obedecer las órdenes de un civil, porque ellos no lo reconocen como una autoridad. Lo vimos con lo que pasó en Michoacán, afortunadamente no pasó a mayores, pero creo que faltó una chispa para que hubiera habido una masacre de parte de los militares en contra de la población o de la población en contra de los militares.

En varias regiones hay una ausencia de gobierno y una ausencia de Estado y eso no se va a arreglar creando una Guardia Nacional, no se va a arreglar manteniendo una política de carácter punitivo de la seguridad pública.

—¿Qué le parece que el presidente López Obrador recurra al Ejército para enfrentar el problema de seguridad, pero también para el combate al robo de los hidrocarburos, para la construcción de las pistas del aeropuerto de Santa Lucía?

—También falta su asignación como encargado de la construcción de áreas habitacionales, etc.

Ha sido muy fácil para el poder público recurrir a la fuerza y organización militar para volver a asuntos de seguridad pública o asuntos de carácter social. Por ejemplo, el asunto de las huelgas en la universidad nacional, los conflictos de los ferrocarrileros, de los mineros y de todo lo que tiene que ver con la incapacidad que tiene el gobierno con esos asuntos; entonces es muy fácil recurrir a la fuerza por su disciplina. Si en este momento ordenan que el Ejército se plante aquí, en este momento, aquí, se plantan en ya.

Hay que revertir el uso del Ejército, ¿cómo hacerlo? Bueno, el primer lugar, el tema de seguridad es un tema muy complejo, pero debe haber una planeación estratégica nacional de carácter multidisciplinario en donde se sienten todos los actores políticos y sociales, hacer una convocatoria y que se haga una planeación estratégica nacional que tenga por objeto hacer una planeación estratégica de defensa nacional paralelamente al Plan Nacional de Desarrollo. El Plan de Desarrollo tiene por objeto organizar las fuerzas vivas como la economía, el desarrollo político, económico, pero falta un plan de defensa nacional. Se tiene que hacer esa planeación estratégica.

Estoy hablando de un plan de defensa nacional, no de militares, estoy hablando de una responsabilidad de carácter político-civil. Los militares ahí en ese plan estratégico de defensa tienen una misión específica la defensa militar del Estado.

Lo que estamos viendo es que se nos va a pasar una gran oportunidad histórica en donde las autoridades civiles tienen un gran apoyo y una legitimidad que durante mucho tiempo no la habían tenido y eso se les va a ir entre los dedos.

Es una política errada darle un viso de carácter militar al tema de seguridad pública. Lo que pasó en Michoacán yo creo que se debe poner a consideración, es una advertencia al poder público porque puede pasar una masacre grave, sería muy lamentable que un gobierno democrático con un apoyo legítimo como el que llegó se le vaya a colgar una masacre o una violación a los derechos humanos perpetrada por el Ejército.

—¿Por qué considera es tan fácil que se recurra al poder militar por parte de los presidentes?

—Es muy fácil recurrir a la fuerza porque no les gusta trabajar, para sentarse a resolver problemas necesitas arrastrar el lápiz, necesitas caminar el territorio, tocar puerta por puerta, hacer labor política, armar una estructura de carácter de seguridad que involucre a toda la población en los planes.

En el uso concreto del Ejército para tareas de seguridad pública, según la versión de López Obrador, es que no había estimado la magnitud del problema, pero sí lo sabía porque es quien más ha recorrido el país.

—¿Qué aspectos negativos que tiene el Ejército pudieran salir a relucir ahora que va a estar haciendo tareas de seguridad u otro tipo de actividades que le asigna el presidente?

—Ya está saliendo a la luz pública que mujeres que están integradas a la Guardia Nacional están siendo abusadas, están siendo acosadas y el personal masculino ha sido abusado en sus derechos humanos, entonces aquí el Ejército está en una situación de vulnerabilidad, porque lo que pasó en Michoacán fue una humillación a los mandos militares y afortunadamente qué bueno que no pasó nada, pero eso es una advertencia, un foco rojo que se debe tomar en cuenta para dar un golpe de timón y rectificar y mandarle un mensaje a AMLO, que todavía tiene la oportunidad de rectificar y que hay mucha gente que lo va a apoyar.

El Ejército debe regresar a sus cuarteles para que se encargue de la defensa nacional y los políticos deben encargarse de la seguridad pública, porque es una responsabilidad de la autoridad civil y no militar.

—¿Cómo está la relación de la población con el Ejército, que es una institución muy bien evaluada?

—El Ejército es una de las instituciones más prestigiadas de México, ahí quedan los últimos bastiones de nacionalismo que podemos tener nosotros y lógicamente el Ejército es una institución emblemática para nosotros.

Pero hay que reconocer que en los pueblos y territorios donde ha operado el Ejército, la gente está muy dolida porque éste abiertamente ha violado derechos humanos, así lo demuestran las estadísticas de miles de desaparecidos, de utilizar la tortura como un mecanismo de investigación judicial.

La única institución beneficiada con estas reformas que se van a hacer sería el Ejército. Se tiene en este cambio importante, yo creí que AMLO iba a meter la mano al Ejército, en los cambios de una situación de crisis, de violación de derechos humanos, donde los actores protagonistas son las fuerzas del Estado, pues a lo primero que se le tiene que echar la mano es al Ejército, pero no fue así.

El Ejército debe tener una reforma profunda. Por ejemplo, es un Ejército macrocéfalo, tiene como 900 generales, para 250,000 efectivos que dicen que tienen. Se tiene que hacer una reforma, se tiene que hacer un nuevo adoctrinamiento, y se debe impulsar desde el Congreso, qué tipo de militar requiere México, porque la mayor parte de la currícula militar ha sido hecha en el Pentágono.

—¿Hay manera de controlar a un Ejército más empoderado?

—Sí, si el poder público no lo puede hacer, la sociedad civil está pendiente y hay protestas, manifestaciones, o sea, son un sistema de pesos y contrapesos que debe haber en una sociedad, pero que el Congreso lo ha dejado de lado en la idea de resolver un asunto de seguridad pública, pero vamos a ver, pero desgraciadamente en cualquier momento va a suceder una masacre lamentable.

El poder público está en la fila de la navaja, y si no toma pronto cartas en el asunto les va a costar políticamente.

—¿Cuál considera debería ser el papel del Ejército en esta administración?

—El Ejército debe retomar su curso, como rompiendo su estructura, su idiosincrasia, como una fuerza militar, se va a convertir en policía, eso pone en riesgo nuestra seguridad nacional.

No debemos olvidar que el Ejército es una institución formada por varones y mujeres que provienen de la sociedad, que tienen las mismas ambiciones y defectos que puede tener cualquier persona de cualquier otro ámbito.

El papel del Ejército en una administración democrática debe ser apartidista, apolítico, debe estar preparándose para atender a la patria y no debe involucrarse en los asuntos de carácter público, es un error usarlo para otras tareas.

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