De frente a la designación de los cuatro integrantes faltantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), a los cuales les tocará organizar los comicios del 2021, en el cual las 32 entidades renovarán cargos, especialistas coincidieron en que los nombramientos a realizarse en la Cámara de Diputados deben de ser por consenso y no por cuotas.

Desde el pasado 3 de abril se debieron integrar al organismo autónomo cuatro nuevas consejeras y consejeros. Sin embargo, debido a la pandemia por Covid-19, la Cámara Baja suspendió el proceso de designación, el cual fue reanudado hasta el pasado lunes.

Entrevistado por El Economista, el analista político Fernando Dworak, resaltó que si bien la integración del académico John Ackerman como parte del Comité Técnico de Evaluación causó controversia, lo preocupante del proceso de designación es que gran parte ha sido a puerta cerrada.

“No hay difusión de los perfiles a la ciudadanía, ni una capacidad del ciudadano para saber con qué criterios son designados o no. El tema importante son las condiciones de transparencia”, dijo.

El especialista calificó como grave que Morena tenga una mayoría calificada en la Cámara Baja, ya que puede nombrar a las y los cuatro consejeros, y advirtió que si bien en todas las elecciones de consejeros se ha establecido que haya una participación igual de los partidos, Morena no tiene incentivos para hacerlo.

“Tienen la mayoría calificada necesaria y su estrategia de gobierno es capturar órganos que puedan ser contrapeso. En este proceso se renovarán cuatro consejeros, mientras que en 2024 se llevaría a cabo la renovación de otros cuatro, y hasta el momento Morena tiene un consejero afín, así que para 2024 podría tener 10 de 11 integrantes del Consejo General”, indicó.

El académico de la UNAM, Fernando Ojesto, recalcó que los nombramientos deben ser por consenso para no debilitar al INE y sus funciones.

“Lo ideal es que no hubiera cuotas, sino consenso. Esto es lo que va a garantizar que los cuatro consejeros actúen con profesionalismo, si hay ruptura dentro de la Cámara de Diputados en cuanto a perfiles que tengan que ver con partidos o vetos innecesarios, tendrán una labor mucho más cuestionada quienes se integren al Instituto”.

El director del Departamento de Derecho en el Tecnológico de Monterrey de la CDMX, José Pablo Abreu, apuntó que la total independencia en los órganos estatales mexicanos es un ideal.

“Lo que ocurrió en anteriores ocasiones en donde había una mayor pluralidad y balance entre las fuerzas del Congreso, es que los partidos mayoritarios negociaban las designaciones finales, y por ahí se daba este reparto de cuotas que tanto se criticó”.

Pablo Abreu enfatizó que es urgente una designación legítima y transparente de las y los nuevos consejeros, para que se pueda iniciar el proceso electoral más grande de México.

“El INE se presenta con recortes presupuestales y además en un contexto de polarización política en el ambiente. La autoridad electoral debe actuar con precisión y esperemos que los actores políticos también dimensionen la complejidad de este proceso y la responsabilidad que comparten”.

Evaluaciones de aspirantes

El pasado 27 de mayo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó al Comité Técnico de Evaluación detallar la puntuación individual que obtuvieron las y los 60 aspirantes a consejeros del INE.

Cinco aspirantes obtuvieron un promedio superior a 90. El más alto lo obtuvo Francisco Javier Aparicio con 95.5; seguido por Ucc-Kib Espadas con 93.3; Diana Talavera y Gustavo Meixueiro con 90.6; y Carla Humphrey con 90.5.

Además de José Martín Fernando Faz con 89.4; Armando Hernández con 89.0; Marisela Reyes con 87.9; Jessica Rojas con 87.7; y Noemí Herrera con 87.5 puntos.

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