El obispo de Apatzingán, Michoacán, Cristóbal Ascencio García, no deja de repetir que su pueblo está siendo estrangulado y asfixiado por los grupos criminales que tienen secuestrados municipios como Aguililla. Afirmó que recientemente la secretaria de Seguridad federal, Rosa Icela Rodríguez, le prometió acciones, mismas que aún espera que se materialicen.

El obispo refirió que ha sido testigo de la toma y bloqueo de carreteras, y del desplazamiento de personas debido a la disputa que sostienen los grupos criminales, aunque prefiere no mencionar por su nombre al Cártel Jalisco Nueva Generación y los Cárteles Unidos que se disputan territorios.

El presidente Andrés Manuel López Obrador reveló este miércoles en su conferencia matutina que, ante la violencia que se suscita en Michoacán, el obispo Cristóbal Ascencio García buscó a las autoridades federales. Sin embargo, el mandatario se pronunció por la tranquilidad y la serenidad, y rechazó la posibilidad de que intervengan las fuerzas federales en la entidad.

“(Diálogo) con los pobladores, nos los pide incluso hasta sacerdotes, nos ha pedido el obispo de Apatzingán que se intervenga, y lo que quieren es una solución pacífica y se les ha estado atendiendo, ha habido reuniones de la secretaria de Seguridad Pública, de todo el gabinete con autoridades religiosas, buscando pacificar.

“Pero si tomamos los pueblos y se usa la fuerza, se invade con policías, con soldados, pues eso no va a conducir a nada bueno, tenemos que llamar a todos a la serenidad, a la tranquilidad, a buscar la paz. No a la violencia”, dijo López Obrador.

El obispo Cristóbal Ascencio García dijo a El Economista que hace dos semanas conversó con la secretaria Rosa Icela Rodríguez, y en días recientes con el titular de la Unidad de Políticas y Estrategias para la Construcción de Paz con Entidades Federativas y Regiones, Félix Arturo Medina Padilla, quienes les prometieron acciones.

“Pidiéndole mucho a Dios que este pueblo sea escuchado, sean visto, estamos sufriendo mucho la violencia. Yo lo que le estoy pidiendo a Dios y a las autoridades competentes, que se fijen en este pueblo que está siendo estrangulado en mi diócesis, y en concreto en tres o cuatro municipios que están sufriendo más. Esto no es cuestión de ahorita, es cuestión de años. Yo tengo seis años aquí, pero esto se ha agudizado, el pueblo está siendo estrangulado. Además de orar y pedir a Dios, he acudido a las autoridades competentes para pedir que se fijen y que hagan algo a favor del bien de la comunidad”.

—¿Con quién ha tenido diálogo?

—“Sobre todo con la señora Rosa Icela Rodríguez; me hizo a bien escucharme y hablamos del sufrimiento de este pueblo que está siendo asfixiado. Y me prometieron acciones en favor del pueblo, y eso es lo que estamos esperando”.

—¿Y hasta ahora nada?

—“Parece que ya están actuando, parece que ya tienen un diagnóstico. Yo sí espero que se actúe a favor del pueblo. Me preocupan mucho tantas muertes, tantas carreteras trozadas, y que los pueblos no tienen los alimentos, la gasolina, yo quiero ver acciones, poco a poco, pero queremos verlas”, indicó.

“Sé que esto le toca al gobierno federal, lo de los grupos criminales del narcotráfico, entonces sí espero que haya acciones de nuestro gobierno competente a favor del pueblo”, señaló.

—¿Ha recibido amenazas?

“De nadie; no he recibido amenazas. Si alguien quiere hacerme daño, saben dónde estoy. No he recibido amenazas de nadie, pero me preocupa mi pueblo que está siendo estrangulado, pero no he recibido amenazas”.

—¿Tiene confianza de que el Presidente haga algo?

—“Eso espero, que se pueda solucionar. Yo creo que acudí al lugar indicado, a quienes están puestos para buscar el bien de las comunidades. Si tengo esperanzas de que se resuelva esto en favor de mis hermanos”.

—¿Qué le cuentan sus feligreses?

—“No me lo han contado, yo he ido a las comunidades. Me lo han platicado, pero también lo he experimentado: carreteras trozadas, bloqueos, y eso ya tiene desde diciembre para acá. Las personas están huyendo por su situación. Está difícil la situación”, concluyó.

Ayer el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, reconoció que el Cártel Jalisco Nueva Generación tiene tomado el municipio de Aguililla, y admitió que esto “afecta a la ciudadanía en general familias enteras, familias que nada tiene que ver y están literalmente secuestradas”.

El mandatario estatal acudió ayer —escoltado por militares— a Aguililla donde prometió: “Voy a recuperar Aguililla de las manos de los delincuentes”. Aureoles Conejo dijo que no se quedará callado ni cruzado de brazos ante quienes quieren seguir sembrando la violencia y el caos, burlándose de la autoridad y de la ley.

“Todo el mundo sabe lo que está pasando en Aguililla: violencia, una situación casi de guerra y bloqueos de carreteras que no permiten el paso de productos de primera necesidad, incluso de enfermos de gravedad que no pueden ser trasladados a un hospital”, admitió.

“Reforzaremos el despliegue de inteligencia operativa en la región del municipio de Aguililla porque no permitiremos que grupos delincuenciales hagan de las suyas. No nos quedaremos con los brazos cruzados. Dorso de la mano con el dedo índice señalando hacia abajo”, prometió.

jorge.monroy@eleconomista.mx