El PRI enfrenta uno de los más grandes fracasos electorales en su historia. Por segunda vez pierde la Presidencia y la presencia en el Congreso —de acuerdo con resultados preliminares— será incipiente.

Este escenario, señaló Alberto Olvera, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana, obliga al tricolor a contar con una dirigencia “inteligente y legítima” que ayude a definir su rumbo.

“La pregunta es si hay esos liderazgos dentro del PRI o no, es decir, quién se queda con el PRI una vez que pierda la elección y termine el gobierno de (Enrique) Peña Nieto; esa es la gran pregunta”, dijo.

El académico descartó la desaparición del Revolucionario Institucional “a corto plazo” e insistió en la necesidad de que para sobrevivir “a este periodo” debe contar con un nuevo liderazgo que genere hegemonía al interior.

Para Olvera, el PRI además enfrenta el riesgo de una gran fuga de priistas hacia Morena en caso de que no se logre establecer “una dirección creíble y un horizonte de oposición más o menos construido”.

“Con el riesgo de que sectores importantes del partido, clientelares, populares, puedan en un momento determinado decidir pasar a Morena, en tanto (que es el) nuevo partido oficial, es decir, el PRI con Morena, que no era el caso con el PAN, corre el riesgo de que le carcoman las escasas bases sociales que le quedan”.

En tanto, Jean François Prud’homme, coordinador del Seminario sobre elecciones de El Colegio de México e investigador y director del Centro de Estudios Internacionales de esta institución, detalló que el desdibujamiento del PRI en esta elección se debe principalmente a “cierto hartazgo” de la ciudadanía ante problemas que parece no se les encuentra solución en la vida pública, como son la violencia, corrupción, la desigualdad y el desempeño económico.

“Son problemas importantes, fuertes, que están ahí y en gran parte la población está buscando una alternativa”, refirió.

A este contexto se suma, prosiguió, un voto de castigo, de sanción en contra del gobierno del presidente Peña Nieto y en general del gobierno priista, a toda esa idea del nuevo PRI, que en el 2012 se decía que regresaba con esa gran experiencia política.

Ante la posibilidad de que tras un resultado electoral adverso el tricolor pueda llegar a desaparecer, el investigador de El Colegio de México refirió que en los últimos 30 años “se ha hecho tantas veces la predicción de que asistíamos a la muerte del PRI”, por lo que no se arriesgó a dar una opinión concluyente; sin embargo, insistió que el PRI “se enfrenta ahora al mayor reto de toda su historia”.