El 2018 es un año de “coyuntura”. Un proceso electoral que renovará el Ejecutivo, el Legislativo, nueve gubernaturas, es decir más de 3,400 cargos y que colocan a uno de los sectores más numerosos en el país, el Magisterio, frente a un reto mayor: mantenerse unido.

Así lo expuso Juan Díaz de la Torre, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quien aseguró que aún con diferencias, el gremio acepta las posiciones dispares a su interior.

“Estamos en una coyuntura electoral en la que se expresan visiones y percepciones de todo tipo. Afortunadamente somos un sindicato que desde hace más de 20 años estableció en sus documentos básicos el tema de la pluralidad, que respeta las militancias, ideologías, los posicionamientos políticos de todos”, declaró a El Economista. Pero, advirtió, como sucede en cualquier organismo de orden democrático, respetar a las mayorías y saber que una vez que las mayorías acuerdan de manera democrática, clara, transparente, la ruta y la estrategia, se busca mantener la unión.

La CNTE

Francisco Bravo, integrante de la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y exsecretario de la Sección 9, rechazó la existencia de “tolerancia” a posiciones distintas a la dirigencia del SNTE y aseguró que desde el “charrismo” han impedido la elección libre de los líderes de los docentes.

“Es un discurso demagógico, eso te lo puedo decir porque habemos secciones donde no nos permite o no emite las convocatorias para elegir libremente a nuestros representantes sindicales; el caso más claro está en la Sección 9, tenemos más de 20 años sin poder elegir a los representantes sindicales de manera clara, directa”, refirió.

Y agregó: “Eso es de dientes para afuera. (Está) la corrupción en el sindicato y la libertad sindical no ha existido desde hace muchísimo tiempo”.

¿División?

El Magisterio se encuentra frente a posiciones diversas y presencias que no se han ido del todo, lo que en cierta forma pone en entredicho la unidad gremial: la actual dirigencia, la disidencia al interior del Magisterio, Elba Esther Gordillo, el Partido Nueva Alianza y un proceso electoral que diversos actores coinciden en que será complicado.

Para Díaz de la Torre la “unidad” de los docentes debe centrarse en la defensa del “carácter laico, obligatorio y gratuito” de la educación, lo que desde cualquier trinchera aglutina independientemente de la corriente política a la que sean afines.

“Cada una de las luchas que realice cada quien, que no atente contra el carácter nacional y unitario del sindicato (...) y la independencia del sindicato de los partidos políticos. Todos o una gran parte tiene antipatías y simpatías por las diversas expresiones, pero lo importante es que las decisiones del sindicato las tome el sindicato”, dijo el líder del SNTE.

En este sentido, Bravo señaló que sí existen diferentes “visiones” al interior del SNTE y desde la disidencia magisterial respetan las decisiones “individuales” de los maestros; sin embargo, aseguró que en la CNTE “siempre hemos manifestado nuestra independencia de todos los partidos políticos y que no suscribimos ningún tipo de acuerdo con ningún candidato”.

“Contra” los maestros

En vísperas de que concluya la administración de Enrique Peña Nieto y un fuerte impulso a la reforma educativa en los últimos años, se ha colocado a los maestros frente al escrutinio público: la evaluación docente, la promoción de acuerdo a los méritos; un nuevo modelo educativo.

Sin embargo los maestros se sienten “señalados” como los únicos responsables del poco nivel educativo en nuestro país, cuando es una responsabilidad “compartida” en la que están involucrados el gobierno, los padres de familia y los mismos alumnos.

El líder del SNTE expuso que para que existan mejores maestros se debe poner mayor énfasis en la profesionalización y capacitación docente, que en la evaluación a su desempeño.

“Tenemos que ir a la profesionalización y eso implica recursos (...) y que permita que el maestro pueda avanzar en su desempeño y pueda acreditar en la evaluación los nuevos estándares”, aclaró.

Francisco Bravo expuso que los maestros “están molestos y preocupados” por la responsabilidad que se les han achacado, “todos los desastres” que han ocurrido en la educación.

Aunque reconoció que hace falta una “transformación de fondo”, coincidió con Díaz de la Torre en que es una “labor” en la que se deben involucrar distintos actores, no sólo los docentes.

“No podemos negar la parte de responsabilidad que le toca al maestro, es el primero del proceso educativo, pero también tienen que actuar otros factores como es el propio Estado, me refiero a la capacitación, a la actualización del Magisterio. No ha habido las oportunidades para que esto se dé”, reprochó.

Las posiciones se vuelven a contraponer cuando se toca el tema de la reforma educativa. Para el SNTE se va en la ruta correcta y entre los pendientes está en dotarla de contenido en lo que se enseña y cómo se les enseña a los alumnos.

En cambio para la CNTE ésta se trató de imponer “a sangre y fuego” y “no ha dado resultados”. Dijo que en vía de los hechos sólo avanzó laboralmente, pero pedagógicamente está detenida.

“A nadie le gusta que le tengan el pie en el cuello para que hagas algo, y si lo haces es más por temor. Si los maestros se han evaluado, o han ido a esto que le llamas ‘evaluación’, que es una medición estandarizada, si van es más por presión y miedo”, refirió.