En la Cuarta Transformación, el papel del Ejército será el del gran aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador, consideró Pablo Armando González Ulloa.

El profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM explicó que desde hace ya varias administraciones federales, los presidentes han recurrido a las Fuerzas Armadas para coadyuvarse en sus labores; sin embargo, es con Andrés Manuel López Obrador que han tomado mayor protagonismo en el escenario público.

“El poder Ejecutivo constantemente está recurriendo al Ejército para funciones que antes no las tenía, por lo que éste cada vez está ganando más espacios. El Ejército va a ser el aliado del presidente”.

En ese sentido, recordó que el político tabasqueño lo mismo recurre al Ejército para combatir el robo de combustible (huachicol), para construir el Aeropuerto de Santa Lucía, así como para enfrentar el problema de inseguridad pública creando la Guardia Nacional.

En entrevista, señaló que el alto grado de confianza del presidente al Ejército responde a que es una de las instituciones mejor evaluadas por los mexicanos.

“El hecho de que al final de cuentas se esté recurriendo al Ejército parece que no implica un costo político, de que se puedan ver documentadas ciertas violaciones a los derechos humanos por parte del Ejército, una letalidad que no se ha visto en otros países. Pero en la medida que tiene una legitimidad y una aceptación muy alta entre la población no implica un gran costo”.

Indicó que aquellos episodios de desencuentro o crítica de López Obrador hacia el Ejército, ya fueron superados, y al hoy ser el presidente de la República, el político tabasqueño es su máximo jefe, a quien le deben obediencia.

El Ejército es muy institucional, entonces, independientemente de la administración que esté al frente, el Ejército no veo que haya algún viso de subversión. El Ejército siempre acompaña al Ejecutivo de acuerdo con los planes que se tengan.

Difícil que dé resultados en todo

González Ulloa refirió que al destinar al Ejército más tareas de las que le corresponden, será difícil que dé los resultados esperados.

Ahora que se están ampliando sus funciones, habría que ver si les da tiempo de ser contratistas, manejar y cuidar las pipas en el combate contra el huachicol, vigilar las estaciones migratorias en el sur del país y hacer tareas de seguridad en las calles.

En el caso de la creación de la Guardia Nacional a partir de elementos del Ejército, destacó, no será la solución al problema de inseguridad por el que atraviesa el país porque no se está trabajando a la par en la profesionalización de los policías locales.

“Si estamos apostando a un cambio en materia de seguridad pública, tal vez el Ejército no sea la solución. Es un despropósito para el modelo de seguridad pública impulsar este modelo del Ejército en las calles, descuidando todo lo demás, la cadena de administración de justicia, y las policías a nivel local. Esto a corto y a mediano plazo será muy complicado que tengamos algún resultado positivo en el tema de seguridad pública en México”.

Alertó que este nuevo protagonismo del Ejército podría implicar afectaciones a su imagen y a su aprobación ante los ciudadanos.

En la medida en que pudieran empezar a brotar ciertas suspicacias o cierta información sobre probables actos de corrupción en la celebración de contratos en el ejercicio de recursos públicos para la confección del aeropuerto, o algún otro tipo de tareas, obviamente esto va a corroer la legitimidad y aceptación que tiene el Ejército mexicano.

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