Estados Unidos se ha visto limitado en cuanto a sus compromisos para combatir al narcotráfico y crimen organizado, expuso Eric Olson, director del Instituto México de Centro Woodrow Wilson.

El estudioso de este centro estadounidense de investigaciones políticas comentó también que pese a los buenos deseos de los gobiernos estadounidense y mexicano de mejorar las instituciones, el avance se ha visto limitado dificultando la estrategia compartida. El reto consiste en la poca capacidad de Centroamérica de recibir este apoyo u la incapacidad de absorberlos.

El tema de falta de capacidades institucionales que existe en México y Centroamérica, así como el alto nivel de penetración por parte del crimen organizado, dificulta la estrategia de refuerzo institucional, complica la lucha en contra del fenómeno de las drogas y demuestra la poca capacidad de la región de recibir apoyos por parte del gobierno estadounidense.

Por otro lado, existe una falta de coordinación en las políticas, no sólo en los países de América Central y México, también por parte de Estados Unidos. El especialista en temas de drogas y crimen organizado expone que si bien ha habido mejoras en la coordinación estadounidense, siguen habiendo diferencias en el cómo proceder.

Hay poca coordinación desde la Casa Blanca, que sería la instancia con mayor peso de coordinar .

Agregó que dentro de los avances más limitados por parte del gobierno de EU son los compromisos a nivel doméstico en el combate al consumo de drogas, tráfico de armas de Estados Unidos a México y al lavado de dinero.

Por su parte, el investigador asociado del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson, Christopher Wilson, dijo que para garantizar seguridad en la frontera entre ambos países no podrá lograrse sin el trabajo conjunto en una estrategia económica y social opinó.

Muchos de los retos en la frontera no son más que manifestaciones visibles de los fenómenos que se extienden mucho más allá de esta línea, en el interior de ambos países. El comercio ilegal de drogas, por ejemplo, conecta los puntos de transbordo del sur de México hasta Estados Unidos y ello no es tanto un problema fronterizo, sino binacional e internacional que los gobiernos tratan de resolver, expone la investigación Gestión de la Frontera México-Estados Unidos, del Centro Woodrow Wilson.

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