Autoridades de México detuvieron este miércoles a unos 420 migrantes que formaban parte de una nueva caravana de 1,200 centroamericanos que cruzó la frontera con Guatemala, mientras el gobierno busca evitar los aranceles con que amenazó Estados Unidos por no detener la migración ilegal.

En la comunidad de Metapa de Domínguez, en Chiapas y a unos 12 kilómetros de la frontera con Guatemala, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) encabezaron el operativo para frenar el avance de una multitud de migrantes, la gran mayoría hondureños.

Defensores de derechos humanos que acompañan a la caravana dijeron a la AFP que más de un centenar de uniformados, entre policías y militares que conforman la recién creada Guardia Nacional, se apostaron en la carretera para detener el avance a pie de los migrantes.

Con escudos antimotines, los uniformados bloquearon el paso de los migrantes, generando momentos de tensión cuando los centroamericanos protestaron con empujones y jaloneos.

Numerosos migrantes habrían logrado escabullirse, pero el INM informó sobre la detención de 420 de ellos.

Agentes de migración hicieron subir a los migrantes a varios autobuses “para llevarlos a la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, Chiapas, donde se realizará el procedimiento administrativo correspondiente y en su caso, llevar a cabo el retorno asistido a sus países”, indica un comunicado del INM.

El operativo tenía la intención de invitar al multitudinario grupo a regularizar su situación en el país, revisar sus documentos y, así, obtener el paso a través de México, dijo a Reuters un portavoz del Instituto Nacional de Migración (INM).

“Se les está impidiendo el paso porque se les está solicitando que informen sobre su estadía en México”, dijo la fuente que habló bajo condición de anonimato. “Estamos actuando como cualquier país: se les pide que regularicen su situación, que informen sobre su situación migratoria porque necesitamos saber quiénes son, a dónde van”.