El futuro del país no depende en su totalidad del próximo presidente de la República, destacó el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, Pedro Salazar Ugarte, y señaló que la elección de senadores y diputados es igual de importante para determinar la relación de fuerzas políticas que conformarán al Congreso de la Unión.

“Tenemos que desdramatizar las elecciones presidenciales”, dijo Salazar Ugarte al participar en la cuarta sesión del seminario “México 2018: la responsabilidad del porvenir”, organizado por el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, en coordinación con el Colegio de México (Colmex) y el IIJ.

El próximo 1 de julio, 89 millones 269,526 mexicanos podrán votar para elegir a más de 3,400 cargos de elección popular a nivel local y federal. Salazar Ugarte advirtió, sin embargo, que se está simplificando lo que está en juego y la sociedad se centra en la elección presidencial cuando debería otorgarse importancia a los relevos en el Congreso de la Unión y la renovación del Ejecutivo en nueve entidades federativas.

“Ni se va a acabar el país porque gane ‘x’ o gane ‘y’ o ‘z’ (...) Ni ‘x’, ni ‘y, ni ‘z’ van a transformar de cabo a rabo a México; lo van a gobernar (...) No hay que pensar sólo en el titular del Ejecutivo; hay que pensar en el equipo, en las personas que gestionan la cosa pública en un país tan complejo como el nuestro”, afirmó Salazar.

Así, el director del IIJ previó que la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo en la próxima elección  será compleja debido a las diferencias de fuerzas políticas presentes en la Cámara de Diputados y Senadores.

“Tenemos que bajar un poco la presión, bajar las expectativas, que también es importante; si no, la frustración va a ser muy grande, Un país no se refunda, por fortuna. Un país no se cambia del todo, hay matices”, sostuvo Pedro Salazar Ugarte.

El director del IIJ de la UNAM argumentó que el diseño institucional mexicano así como la complejidad de un país federal como el nuestro diluyen, acotan y relativizan la relevancia del presidente de la República.

Por separado, el jefe de proyectos académicos digitales del IIJ, Pablo Larrañaga Monjaraz, habló de lo que podría implicar un eventual desacuerdo entre grupos políticos. En este sentido, descartó que México se encuentre en proceso de autoritarismo como en Venezuela, pero sí podría entrar en una dinámica parecida a la de Argentina, donde existen desacuerdos entre fuerzas políticas.

“Es un riesgo que tenemos, la imposibilidad de no encontrar los elementos comunes de infraestructura institucional y de operación del Estado que nos permitan, realmente, tener algún modelo de gobernanza del cambio social”, señaló Larrañaga Monjaraz.

Por su parte, el presidente de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, declaró que, mientras la ciudadanía se ha vuelto cada vez más participativa y desea construir políticas que sirvan a todos, los congresos, federal y local, están desgastados y se han cerrado.

Bohórquez acotó que la institucionalidad debe adaptarse a las nuevas expresiones cívicas de las personas que habitan en México. Lo anterior debido a que es falsa la premisa en relación con que al mexicano no le gusta participar, sino que los mecanismos de participación en las dependencias no son los correctos para fomentar esta práctica.

“Los mecanismos que tenemos para la participación son los que alejan a los ciudadanos, no al revés” , criticó Bohórquez.