Más de 80,000 voluntarios convocados por la Iglesia Católica trabajarán durante la visita que Benedicto XVI inicia este viernes a Guanajuato, centro de México, donde se desplegarán 5,400 efectivos de seguridad, mientras monjas de clausura alistan 250,000 hostias.

El gobierno de Guanajuato ha previsto el flujo de al menos 700,000 visitantes durante la visita del Papa, que permanecerá en ese estado hasta el lunes temprano, cuando viajará a Cuba, según informó el gobernador Juan Manuel Oliva.

Los 80,000 voluntarios se ocupan de diversas tareas, pero en especial de garantizar la valla de seguridad para contener al público en los diferentes recorridos que Benedicto XVI realizará en tres ciudades de Guanajuato, incluyendo la capital homónima, Silao -donde está el aeropuerto internacional que sirve a la región- y León, la ciudad donde dormirá el Papa las tres noches que pasará en México.

Oliva también señaló que se ha dispuesto de un plan hospitalario de emergencia, que incluye el desplazamiento de cuatro hospitales móviles que serán emplazados el domingo en la misa campal que Benedicto XVI dará al pie del cerro del Cubilete y a la que se espera asistan más de 300,000 personas.

Un grupo de 2,225 médicos, paramédicos y enfermeras ha sido dispuesto para atender a los visitantes, mientras que la caravana que acompañará al Papa dispondrá de al menos cuatro ambulancias.

Para la misa campal, la Iglesia tendrá dispuestas hasta unas 250,000 hostias que cerca de 3,000 sacerdotes y 1,000 colaboradores -entre laicos, monjas y religiosos- distribuirán a los asistentes en unos diez minutos.

La mayoría de esas hostias están siendo fabricadas por las monjas clarisas capuchinas en tres monasterios de la región, informaron responsables de la Arquidiócesis de León.

MIF