Más que un hartazgo de la corrupción que impera en el país, lo que la sociedad mexicana experimenta es una preocupación, por eso se ha colocado como uno de los temas centrales en el proceso electoral en marcha, señaló enfático el director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez.

En entrevista recordó que hace unas semanas el INE dio a conocer una encuesta que muestra que la corrupción y la inseguridad son las dos principales preocupaciones de los ciudadanos en estos momentos.

Dijo que eso no es casualidad, ya que ambos fenómenos sociales están relacionados entre sí.

Puso como ejemplo las prácticas corruptas que se dan en torno a las compras de gobierno relacionadas con el equipo para hacer frente a la delincuencia, además de la que ocurre con la inadecuada distribución del presupuesto hacia los estados para combatirla.

Es por eso que aunque cada vez se ha gastado más para diseñar políticas públicas o acciones que tienen como objetivo generar seguridad, los indicadores oficiales demuestran que se han incrementado la incidencia delictiva, además de la percepción de inseguridad de las personas.

“Tampoco creo que sea una casualidad que, por primera vez en la historia del país, los debates presidenciales van a incluir abiertamente el tema de la corrupción. Ya no es eufemismo, ya no van a decir opacidad. Estamos hablando ya claramente de corrupción e impunidad. Entonces eso claramente va a ser un factor en las campañas”.

El especialista indicó que cuando se habla de temas como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, no se trata en realidad concretamente de la terminal, sino de la corrupción en torno a los contratos para la construcción del edificio, pistas y la infraestructura en general de una obra como ésa.

En ese sentido, expuso que también han contribuido a posicionar ese tema como prioritario en el proceso electoral en marcha, la forma en que han sido procesados otros asuntos que tienen que ver con corrupción de funcionarios públicos federales y estatales.

Aclaró que en México, como en todo el mundo, existe corrupción, pero el problema en el país es que el grado de involucramiento de las autoridades que incurren en este tipo de actos, la forma en que se investigan y la forma en que se sancionan. Eso es lo que tiene en una situación de hartazgo a la opinión pública mexicana.

“Se sabe bien que la corrupción no es exclusiva de México, pero lo que sí es un distintivo es que sigamos discutiendo que no hay una investigación contundente de casos como el de Odebrecht, que muchos exfuncionarios estatales señalados de corrupción siguen prófugos y que cuando se activa la Procuraduría General de la República no se hace para lograr justicia, sino para hacer política”.

Hay signos de violencia de Estado

Por otra parte el director de Transparencia Mexicana dijo que aún cuando la sociedad ha sido cómplice de actos de corrupción, el hecho contundente es que ha sido víctima de una clase política corrupta que abusa de ella. “Puede ser cómplice, pero también es víctima”.

Mencionó que si se pretende responsabilizar a la sociedad de la corrupción del gobierno, ello implica querer trivializar el problema.

Incluso, llamó la atención en que, debido a la corrupción, en algunos casos lo que está ocurriendo ya son actos de violencia de Estado contra los ciudadanos. Puso como ejemplo el caso del gobierno de Veracruz, cuando en lugar de comprar medicamentos para niños enfermos de cáncer, se adquirió y se les suministró agua destilada o placebos.

“No puedo entender que ésta fue por muchos años una sociedad permisiva con la corrupción, tolerante y a veces cómplice, pero estamos hablando de un tipo de responsabilidad y de un tipo de ilícitos que están muy lejos de lo que pueda haber hecho la sociedad”, añadió.

Bohórquez dijo que, si bien el proceso electoral no puede ser una coyuntura para que esta situación cambie, el resultado de las elecciones sí pude serlo y seguramente va a tener una serie de efectos sobre la agenda de corrupción.

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