En América Latina la creciente y preocupante influencia del crimen organizado trasnacional, así como los problemas que afectan el cumplimiento de los derechos humanos de carácter económico, social y cultural representan un riesgo para la consolidación de las democracias, dijo Antonio Araníbar Quiroga, representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en México.

El fortalecimiento de las democracias implica la superación de los problemas de pobreza y desigualdad que afectan el cumplimiento de los derechos humanos, detalló en entrevista.

El cómo llegar a la satisfacción de las necesidades y a la superación de la desigualdad es un tema que no está resuelto y está latentente como una amenaza para consolidar la democracia , expuso.

Consultado de manera independiente, Joel¬ Antonio Hernández García, embajador representante permanente de México ante la OEA, aseguró que la región está viviendo un momento único en la construcción de las democracias y que el país, frente a los países de la OEA, es un modelo a seguir en cuanto a su aparato democrático.

Araníbar Quiroga destacó que este organismo busca que las democracias en América Latina tengan no sólo legitimidad de origen y ejercicio, sino de proyecto, que contribuyan al bienestar de la población de nuestros países .

Explicó que el dinero de origen legal o ilegal implica un riesgo en la distorsión de las instituciones democráticas y de la democracia, ahí una primera referencia con respecto a los riesgos de una creciente y preocupante influencia del crimen trasnacional en la realidad de algunos países miembros de la OEA.

Pese a ello, el funcionario de la OEA dijo que la mayoría de la población latinoamericana tiene una visión democrática, lo que resulta admirable. No obstante, las élites políticas no pueden permanecer sin tomar en cuenta el creciente malestar que causa esta brecha entre libertades políticas y una insatisfacción de las necesidades básicas que hacen peligrar la vigencia de aquéllas .

ana.langner@eleconomista.mx