Frente a la emergencia generada por la pandemia de coronavirus, México se enfrentará, a corto plazo, a un nuevo reto en materia de salud pública: atender las consecuencias posCovid.

Secuelas respiratorias, neurológicas y emocionales, son apenas algunas de las consecuencias que podría dejar a su paso el coronavirus, tanto en pacientes que presentaron la enfermedad en su forma más grave o incluso casos leves, señalan médicos especialistas.

El médico Luis Antonio Gorordo, jefe de terapia intensiva del Hospital Juárez de México, advierte que si bien nuestro país todavía no cuenta con la información necesaria para poder realizar un amplio análisis sobre las secuelas que generaría el coronavirus, ya existen casos que abren el panorama sobre lo que sería el posCovid en México.

Gorordo detalla que el coronavirus presenta al menos tres secuelas muy tempranas: las respiratorias, las cuales se presentan de una forma más importante que en pacientes con neumonía y que estuvieron en terapia intensiva o sedados, los cuales generalmente tienen una recuperación pulmonar aceptable y con el retorno a una actividad física considerada de regular a buena, o que incluso al salir del hospital no requieren oxígeno.

Situación diferente a lo que se vive en los pacientes de coronavirus, que al salir del hospital, muchas veces requieren de un tanque de oxígeno o les falta el aire con el menor movimiento o desplazamiento.

“Es una secuela que no es típica del resto de las neumonías o infecciones pulmonares graves”, puntualiza el médico.

Además hay una secuela neurológica, la cual se presenta en pacientes que tras estar sedados, despiertan de una forma muy agitada o violenta, lo cual provoca delirio o alucinaciones.

“En Covid, el porcentaje de pacientes que tiene delirio al despertar es muy alto. El delirio a corto, mediano y largo plazo está asociado a diferentes tipos de demencia, como el Alzheimer”.

En muchos de los pacientes, incluso jóvenes que tuvieron delirio al despertar de terapia intensiva, van a tener en algún momento algún tipo de secuela cognitiva o neurológica, agrega el médico. “Por ejemplo, de la memoria, del pensamiento abstracto, de numeración y las cuales van a requerir manejos específicos”.

Otra consecuencia es la emocional, ya que se indica que muchos pacientes después de contraer Covid-19 presentan un estrés postraumático.

“Estar en una terapia intensiva es la tercer causa registrada a nivel mundial del trastorno de estrés postraumático, detrás de desastres naturales y sobrevivientes  de guerras”.

El médico encargado del área de terapia intensiva detalla que durante 2019 fueron atendidos poco más de 400 pacientes, mientras que en cuatro meses y medio de la pandemia van más de 250.

El tiempo estimado de rehabilitación respiratoria para pacientes graves de Covid-19 podría ser de tres a seis meses como mínimo, con una rehabilitación física de hasta 1 año.

Un paciente intubado puede permanecer entre ocho y 12 días en este proceso, para después pasar de una a dos semanas en el área de hospitalización, lo que significa casi un mes en una unidad médica.

Se puntualiza que todos los pacientes hospitalizados de coronavirus tendrán una secuela a corto o largo plazo; sin embargo, aquellos pacientes que requirieron intubación serán los que presentarán las secuelas más graves. Quienes lo hicieron de manera ambulatoria, podrían presentar secuelas como trastornos para dormir, dolores musculares, falta de respiración y pérdida de masa muscular.

Cifras oficiales de la Secretaría de Salud indican que 72% de los pacientes enfermos de coronavirus, y que fueron intubados, perdieron la vida.

Expertos, escasos

A nivel nacional sólo habría 74 especialistas en rehabilitación pulmonar, mientras que el IMSS sólo cuenta con 185 unidades para ello, lo cual genera un reto considerable para el sistema de salud, ya que tendría que cubrir la necesidad de rehabilitación de por lo menos 300,000 personas que, hasta el momento, se han contagiado y recuperado de coronavirus.

María Jaime Esquivas, doctora en rehabilitación con alta especialidad de la zona sur del IMSS en la Ciudad de México, explica que la rehabilitación pulmonar es parte de la estrategia de este instituto para atender y ayudar a los pacientes de esta enfermedad.

Y es que el coronavirus, además de afectar la parte respiratoria, también afecta a múltiples órganos, lo que deja secuelas visibles como dificultades para respirar, fatiga, o la persistencia de una tos seca.

Sin embargo, la especialista advierte que también puede provocar afectaciones cardiacas como arritmias y cardiopatías; renales; de páncreas; y una afectación importante al sistema nervioso, como pérdida del olfato, del gusto o incluso eventos vasculares cerebrales; además de generar lesiones musculares por la pérdida de masa.

En el caso de los pacientes intubados, la doctora señala que dicha intervención crea una debilidad que no va a afectar sólo a músculos periféricos, sino también a músculos de la respiración e incluso de la masticación.

Asimismo, dejará complicaciones difíciles de revertir en personas con enfermedades crónicas como la diabetes, obesidad y tabaquismo.

“La intensión del IMSS es crear conciencia y programas para poder dar atención de la forma más temprana posible a las secuelas que se esperan”, concluyó.

maritza.perez@eleconomista.mx