La participación de las mujeres en los procesos electorales en México es débil; se reduce a cuotas de género que los partidos deben cubrir por ley para evitar amonestaciones, además de que los escaños que otorgan a sus candidatas son sólo como un membrete de propaganda política, coinciden especialistas.

Jurídicamente la participación y no discriminación de las mujeres en la vida política está reforzada por cinco artículos constitucionales y tres más dentro del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe); sin embargo, la realidad es otra.

Representantes de la sociedad civil e investigadores consultados por El Economista, convienen en que el fraude a las cuotas de género predomina entre los institutos políticos.

El ejemplo más representativo en la actual Legislatura federal fue el de las 13 diputadas Juanitas -denominadas así por Rafael Acosta Juanito, quien cedió la jefatura delegacional de Iztapalapa a Clara Brugada- las cuales dejaron sus curules a sus suplentes hombres, que eran esposos, parientes o padrinos políticos militantes del PRI, PAN, PVEM y PT.

De acuerdo con el Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe (Cepal), México tiene el lugar 14 de 36 países en porcentaje de mujeres en el principal órgano legislativo con sólo 26% de legisladoras.

Para la contienda electoral de julio próximo, en la que se renovarán 10 gubernaturas, del total de candidatos sólo 16% son mujeres.

Las contendientes que buscarán ser titulares en cuatro estados: en Aguascalientes compite Nora Ruvalcaba Gámez por la coalición PRD-Convergencia. En Hidalgo, por el PAN-PRD y Convergencia, Xóchitl Gálvez Ruiz; en Oaxaca por el Partido Nueva Alianza, Irma Piñeyro Arias, y por el local Partido Unidad Popular, María de los Ángeles Abad.

Mientras que por Tlaxcala compiten por el PAN-Panal-AC (partido local) Adriana Dávila Fernández y por el PRD-PT-Convergencia la senadora con licencia Minerva Hernández Ramos.

En el ámbito municipal, la participación de mujeres es aún más escasa. En el 2009, de los 2,456 municipios del país, sólo 7.9%, esto es 106 localidades, tenían como titular a una mujer.

Los estados con un mayor número de presidentas municipales son Yucatán, donde 15 de sus 106 municipios tienen una mujer al frente; le sigue Estado de México con 11 ayuntamientos; Oaxaca con nueve presidentas; Puebla, Guanajuato, y Jalisco con siete; San Luis Potosí con seis; Tlaxcala y Veracruz con cinco titulares.

Lo importante es la calidad

Para el catedrático de la UNAM, Samuel León, la representación y el trabajo legislativo nada tiene que ver con el género, sino con la calidad.

Yo no creo que la representación se justifique con cantidades. La representación no tiene que ser por género, sino por el rendimiento, sin importar si es hombre o mujer. Hay que buscar la competencia de los cuadros , destaca.

Lo que se debe buscar, afirma, es calidad en la representación, pues actualmente la clase política vive un momento de descomposición.

Fraudes en el Congreso

Samuel León, integrante del Centro de Estudios Políticos de la UNAM, asegura que el caso de las llamadas diputadas Juanitas en la Cámara de Diputados constituye un fraude a las cuotas que marca el Cofipe a los partidos.

De acuerdo con el documento Género, Ciudadanía y Democracia realizado por Blanca Peña Molina, al inicio de la XLI Legislatura -al 1 de febrero del 2009- había un total de 140 mujeres que ocupaban una curul; sin embargo, días después -al 4 de febrero del 2010- había 129 mujeres.

Para evitar sucesos como éste, el profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, Víctor Alarcón, detalla en el documento La Equidad de Género en el Ámbito Electoral Mexicano: De la Ley a los Resultados que dentro del Congreso de la Unión se deben poner algunos candados para evitar esto como el que en las candidaturas de representación proporcional tanto la candidata como la suplente sean mujeres para evitar la cesión de un espacio a un hombre.

Asimismo dentro del Poder Legislativo, el catedrático detalla que se debería establecer en la Ley Orgánica del Congreso principios de equidad de género para definir la composición de los comités y comisiones; también se debería estipular que las legisladoras sólo podrían dejar su cargo por causa grave y después de cubrir al menos un año de gestión, sobre todo en casos donde el suplente sea un hombre.

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