Un hombre gesticula con fervor su enojo por no poder transitar con su auto por la calle Plan de Ayala, cercana a las instalaciones del Canal Once del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El policía, uno de los 1,500 dispuestos por la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México para resguardar la zona en el marco del primero de los tres debates programados, de cara a la elección por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, lo detiene y le explica que son órdenes, no obstante, el hombre continúa con su enojo.

En el marco de este fuerte operativo desplegado en la periferia del canal universitario, los siete candidatos empiezan a llegar uno a uno, algunos sueltan algunas palabras a la prensa, otros pasan de largo para concentrarse tras bambalinas del estudio A de Canal Once.

El tiempo llega. El debate, dispuesto como un ejercicio de lluvia de ideas, centradas en propuestas para atajar temas como la inseguridad, la falta de agua y de transporte para una Ciudad por la que transcurren cerca de 20 millones de personas a diario, empieza con un ataque directo.

El candidato del PRI, Mikel Arriola, inaugura el ejercicio de ideas con una descalificación directa, a la puntera en la mayoría de las encuestas de intención de voto chilango, Claudia Sheinbaum, un gesto que sería devuelto tiempo después por la morenista.

En la sala de prensa, donde están congregados unos 70 periodistas, el ataque de Arriola llama la atención de manera inmediata, el bullicio que se escuchaba acaba, la atención se centra.

Transcurren los primeros minutos de la presentación de cada uno de los cinco candidatos, no obstante, sus asesores y su personal de prensa están inquietos, se mueven por el foro de televisión  dispuesto como centro de prensa, no sosiegan, están en emergencia.

El  primer round concluye y los contendientes salen al público con el semblante alegre, un poco de actuación para las cámaras ya que todos, sin discriminar, sufrieron heridas, aunque la ciudadanía tendrá la última valoración de qué tan profundos y efectivos fueron los golpes propinados, sin embargo aún faltan dos episodios más.