Ante un crecimiento poblacional de entre 50 y 70% para el 2050, se requieren de esfuerzos importantes por parte de las autoridades locales para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los actuales sistemas de las ciudades, a través de soluciones fáciles de gestionar y que cubran las necesidades de las comunidades, analizaron especialistas de la firma Schneider Electric.

Tras lanzar la iniciativa Smart City, las compañías Telvent y Schneider detallaron que los costos de construcción de nuevas instalaciones para cubrir las necesidades del crecimiento de las ciudades son uno de los principales desafíos.

En el país, uno de los nichos de oportunidad más claros es el ahorro energético, ya que, con base a cifras de la CFE, 97% de la población urbana tiene acceso a la red eléctrica.

La empresa indica que debido a ineficiencias intrínsecas, por cada 33 watts consumidos, se requiere generar 100 watts.

Respecto del combustible desperdiciado, la ciudad de México alberga 3.5 millones de vehículos con altos consumos de energía fósil y se posiciona como el mayor consumidor de combustibles en el país, con 700,000 barriles de gasolina y más de 300,000 barriles de diésel.

Sumado a que tres de cada 10 empleados en el DF invierte más de 90 minutos de traslado en esta urbe, las firmas proponen integrar una mejora en la interoperabilidad y la integración de vehículos eléctricos. Ello reducirá la congestión del tráfico, potenciará el uso del transporte público y aminorará las emisiones, como consecuencia de una visión más sencilla del uso de los transportes a disposición de los usuarios , indica la estrategia.

Para atender los problemas de agua en las grandes ciudades como el DF, es necesario gestionar de un modo más eficiente las redes de agua y ser más resistentes a los riesgos de fuga ya que, de acuerdo con el Programa Nacional Hídrico 2007-2012 del gobierno federal, a nivel nacional se pierde entre 30 y 50% del agua en las redes de distribución, sumado a que 9 millones de mexicanos no tienen acceso a servicios de agua potable.

Menos interrupciones de los servicios públicos y un mayor control sobre los sistemas de la ciudad repercuten en una mayor calidad de vida de los ciudadanos y potencian el atractivo de estas ciudades, lo que se traduce en puestos de trabajo y gestión de talento, advierten las compañías especialistas.

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