Dentro de los aprendizajes de la pandemia de Covid-19 seguramente los expertos nos listarán una serie de temas que debemos corregir para prepararnos para la inevitable llegada de una nueva, pero yo puedo identificar algunos. En términos de infraestructura, un mal sistema de salud pública con carencias físicas y de personal; en términos sociales una población con malos hábitos de alimentación y de ejercicio físico que nos tomó con altas tasas de morbilidad en enfermedades que incrementaban las tasas de mortalidad; en términos de economía, un sistema poco redistributivo que no permitió a muchas personas guardar más días de aislamiento por tener que salir a ganarse la vida; y por último, en política, una población muy polarizada que no permitió juzgar el riesgo de la pandemia de la misma manera. Esta última afirmación la hago después de analizar la nueva encuesta, la No. 25 de Mitofsky.

Hay variables que deberían ser indiferentes a la forma de pensar en términos políticos, sin embargo, por alguna razón los mexicanos que muestran acuerdo con la forma de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador dicen tener mucho menos miedo al contagio y a la muerte por Covid-19 que quienes están en desacuerdo ¿como explicarlo?

Parecería un posicionamiento ideológico: “si el presidente dice que estamos saliendo del problema y que domamos la curva, entonces no debo de temer” o “si el presidente dice que estamos bien debe ser mentira y entonces estamos mal, por lo que me da miedo”, ambas afirmaciones tienen poco que ver con la racionalidad y mucho con la polarización

Otros ejemplos son el juicio sobre la cantidad de muertos en relación con el tamaño del país. Para los seguidores del presidente los más de 44,000 muertos son pocos (17% solamente dice que son muchos) en cambio los críticos al presidente afirman en 72% de los casos que son muchos los mismos 44,000 muertos hasta el momento. De nuevo, la única explicación es la no racionalidad, “no voy a juzgar el número sino al gobierno, así que si digo “mucho” critico al Presidente” o un razonamiento similar. 

Muy parecido a lo anterior, 93% de los críticos afirman que se pudieron evitar más muertes y 92% que debieron obligarnos a usar cubrebocas, en cambio sus seguidores estos números los registran mucho más bajos 20% y 60% respectivamente.

Por lo pronto, esta variable, el uso del cubrebocas, aunque con distintas dimensiones, es la única que es mayoría en ambas poblaciones, ojalá el presidente la escuchara.

Voy a mencionar otras variables diseccionadas por acuerdo presidencial. Los pronósticos: 68% de los seguidores dicen que fueron correctos y solo 3% de los críticos lo afirman, parece absurdo.

Por último, la imagen del subsecretario López-Gatell está irremediablemente ligada a la del Presidente, ya su presencia se polarizó lo que hace un poco inútil la información que nos da, la credibilidad de los datos está concentrada en los simpatizantes del presidente (87% en un grupo y 20% en otro) y la opinión que genera también (92% de opinión buena en simpatizantes y apenas 7% críticos).

Otros datos interesantes que se pueden ver en esta nueva encuesta es el crecimiento de los miedos y de la cercanía de la enfermedad en la población toda. 

Ya 79% de los encuestados afirma conocer a alguien que se haya infectado y 60% a alguien que murió de Covid-19, porcentajes que crecen cada semana.

La conclusión de esta nueva encuesta y los cruces que nos ofrece Mitofsky es que la polarización está evitando la toma de decisiones de prevención; por ejemplo el uso de cubrebocas está influenciado con la postura del presidente de no usarlo.

Como lo afirmé desde que se presentó el Covid-19 es uno de los esporádicos “cisnes negros” y una de sus características es que en su desarrollo siempre surgen teorías irracionales, las hemos visto, desde complots hasta falsos remedios, y parece que una de esas es que la enfermedad respeta ideologías, no, la enfermedad es grave y todos debemos cuidarnos más allá de la política, si el gobierno hace o no hace cosas al menos nosotros hagámoslas, cuidémonos en la salud con alimentación y ejercicio, y en el contagio usando cubrebocas y respetando las distancias. La polarización no está ayudando a controlar la pandemia.