Militares en retiro y especialistas en seguridad pública coincidieron en que la Guardia Nacional (GN), que ha sido anunciada como la principal corporación de reacción ante los altos índices de criminalidad, tendrá alcances limitados y sus resultados se podrán ver en un largo plazo, más allá de los cinco años que se dieron para retirar a todo el personal militar.

Para el general brigadier en retiro, José Francisco Gallardo Rodríguez, el panorama en materia de seguridad pública en los próximos años con la actuación de la Guardia no es prometedor ya que —indicó— las violaciones a derechos humanos a causa de su actuación serían más frecuentes dado el poco tiempo de capacitación que se les dará a los elementos de dicha instancia, que estará integrada por policías Militar, Naval y Federal.

“El Ejército va a estar abiertamente en las calles, va a haber más violaciones a derechos humanos y, no obstante que el gobierno está permitiendo la asesoría de Naciones Unidas, lo que nosotros vemos es que el Ejército ya en operación no respeta ningún acuerdo, ni respeta la ley, ni los derechos humanos”.

El también académico de la UNAM aseguró, por otra parte, que persiste el descontento entre los elementos de las Fuerzas Armadas por realizar tareas propias de los policías.

Cabe recordar que en el 2016, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el entonces secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, declaró que los militares se sentían incómodos de patrullar las calles: “No estudiamos para perseguir delincuentes, nuestra función es otra y se está desnaturalizando”, dijo entonces el secretario de Estado.

En este sentido, Gallardo Rodríguez sostuvo que el descontento de los militares persiste, desde los altos mandos hasta el personal de tropa.

“Yo tengo información de que cuando se inició este asunto de la Guardia Nacional hubo cerca de 1,700 bajas en el Ejército voluntarias”.

El general brigadier en retiro consideró, además, que persiste una deuda por parte del gobierno federal hacia los elementos castrenses de más bajo rango, en lo que se refiere a sus salarios.

Por su parte, José Antonio Álvarez León, analista en Seguridad Pública por la UNAM, opinó que en el largo plazo con la actuación de la guardia los resultados serán “minúsculos o prácticamente iguales (a lo que existe hoy en día)”.

No obstante, el académico dijo que la utilización del Ejército para las tareas de seguridad por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador era un paso obligado.

“Lo que era antes la crítica se vuelve la necesidad, pero porque no había otra salida; por un lado se contradijeron en el discurso, pero por otro lado es porque ya no había otra estrategia, hubiese llegado quien hubiese llegado, con Guardia Nacional o no, la estrategia de seguridad pública con un perfil militarizado hubiese sido difícil de cambiar”.

Álvarez León mencionó, sin embargo, que hay una posibilidad para que se reduzcan los índices de delitos como los robos comunes y el huachicol (robo de combustible), entre otros, si primordialmente hay coordinación entre entidades y la Federación, y que la Guardia Nacional no sea penetrada por la delincuencia organizada.

Aunque previó que no sería así con los homicidios, ya que serán más difíciles de reducir por la actuación del crimen organizado.

Mientras tanto, el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, experto en materia de Fuerzas Armadas y seguridad pública, Guillermo Garduño Valero, indicó que para bajar los altos índices de delincuencia es necesario no sólo la Guardia Nacional, sino también atacar el crimen organizado con una estrategia internacional.

“Entonces no es sano que se pueda combatir con una fuerza nacional, que opera solamente dentro de nuestros límites territoriales, este es uno de los grandes obstáculos. Se debieran coordinar varios niveles (para mejorar la seguridad pública)”.