Política

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Continúa ciclo de violencia contra los periodistas

Foto: Cuartoscuro
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Por Maritza Pérez

Durante 2020, los asesinatos de periodistas como represalia por su trabajo aumentaron significativamente en todo el mundo con respecto al año anterior, señaló el más reciente informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés).

Durante 2020, los asesinatos de periodistas como represalia por su trabajo aumentaron significativamente en todo el mundo con respecto al año anterior, señaló el más reciente informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés).

En el caso de México, en este año, cuatro periodistas fueron asesinados y uno más fue baleado mientras informaba desde la escena del crimen; mientras que el CPJ investiga el motivo en al menos otras cuatro muertes de periodistas.

Por lo anterior, se expuso que México ha sido durante mucho tiempo el país más peligroso del hemisferio occidental para la prensa, la cual opera en medio de una compleja red de delincuencia, narcotráfico, pandillas y una arraigada corrupción oficial.

El informe del CPJ enfatizó que cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo en diciembre del 2018, se comprometió a tomar medidas concretas para poner fin a la violencia contra la prensa y la impunidad de los periodistas asesinados.

Sin embargo, este ciclo continúa sin cesar, como descubrió el CPJ en su más reciente informe global sobre impunidad, que destaca los países donde los periodistas son asesinados y sus asesinos quedan libres.

En la gran mayoría de los casos de asesinato, ningún sospechoso ha sido condenado, según la investigación del CPJ, y las mentes maestras permanecen libres”.

Asimismo, se advirtió que López Obrador rara vez se ha comprometido con el CPJ, otros medios de libertad de prensa y organizaciones de la sociedad civil, al tiempo que “ha denigrado a los medios de comunicación de México en sus conferencias de prensa diarias a primera hora de la mañana”.

En tanto, se detalló que al menos dos de los periodistas asesinados en 2020 estaban inscritos en el Mecanismo Federal de Protección de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, y en ambos casos, sus guardaespaldas asignados también fueron atacados, lo cual destaca las debilidades del mecanismo.

Mientras que, en 2020, el Congreso de México eliminó el fondo fiduciario federal a través del cual se financian las medidas de protección, y transfirió “el control de esos fondos directamente a la Secretaría de Gobernación, dejándolos vulnerables a los caprichos políticos y al intercambio de favores”.

Se destacó el caso de Pablo Morrugares, uno de los periodistas inscritos en el mecanismo de protección y quien fue asesinado en agosto junto a su guardaespaldas, dentro de su propio restaurante en Iguala, Guerrero, porque tras su muerte, integrantes del crimen organizado enviaron amenazas a un nutrido grupo de periodistas de la ciudad.

Por lo que en octubre, los periodistas escribieron una carta abierta a las autoridades mexicanas, incluido el mandatario López Obrador, donde detallaron las amenazas y suplicaron protección.

Nunca antes los había visto atacar y acosar a los medios de comunicación como lo hacen ahora”, es una de las declaraciones que dio uno de los periodistas al CPJ.

A nivel mundial, al menos 30 periodistas fueron asesinados en 2020; 21 de ellos en represalias por su trabajo; un alza de 10 casos al comparar con las cifras del año anterior.

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