Las empresas en México no satisfacen. No al cliente y eso que es primero , según dicta la máxima. El país ocupa el penúltimo lugar de América Latina -sólo antes de Argentina- en el nivel de satisfacción que expresan los consumidores respecto del desempeño responsable de las empresas, al cual evalúan con 42 por ciento. A 25 puntos de distancia, en 67%, se ubica la percepción que tienen los ejecutivos mexicanos sobre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el país.

La brecha es la tercera más amplia de los 16 países evaluados en el estudio Estado de la RSE en América Latina 2011 , elaborado por la Red Forum Empresa con la participación de 3,200 ejecutivos y consumidores de América Latina.

En Nicaragua, la satisfacción que expresan los empresarios con la RSE en su país es de 83 contra 55% de los consumidores, una diferencia de 28 puntos; no obstante, Nicaragua se ubica en el top five de la lista tanto de uno como del otro grupo. La segunda brecha más alta es la de Honduras, donde los empresarios están satisfechos en 73% con la RSE en su país, contra 47% de los consumidores; con todo, los nicaragüenses tanto adentro como afuera de las corporaciones dan mejores puntajes que los mexicanos a sus empresas.

En contraste, las brechas más cortas se ubican en Costa Rica, donde la percepción de los ejecutivos es de 65% y la de los consumidores de 54%, 11 puntos de diferencia. Mientras que en Perú (empresarios 66% y consumidores 53%) y Venezuela (67-54%) la brecha es de 13 puntos.

En la región, una brecha de 19% separa las visiones desde el exterior y al interior de las corporaciones, mientras los empresarios consideran que el nivel de la RSE es de 73%, para los consumidores el avance es de apenas 54 por ciento.

Si de calificaciones se tratara, la RSE evaluada por los consumidores reprobaría en todos los casos excepto Paraguay, donde pasaría apenas de panzazo. Los empresarios, en el mejor de los casos (Nicaragua), le pondrían un 8.

Forum realizó la primera versión de este estudio en el 2009, aunque sólo entre ejecutivos. El año pasado incluyó a los consumidores para identificar las brechas de percepción entre ambos grupos.

alejandra.aguilar@eleconomista.mx