En México, los congresos estatales cuestan mucho, gastan más de lo planeado e invaden funciones que no les corresponden, de acuerdo con un informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

“Existe una mala planeación y un manejo discrecional de sus presupuestos, sin criterios de eficiencia y transparencia. En lugar de asignar el gasto público a las verdaderas necesidades de la población, aprovechan la facultad de aprobar presupuestos para ampliarlos y destinarlos a actividades no sustantivas”, se lee en el texto.

El año pasado, de los 32 congresos locales del país, 23 gastaron 1,233 millones de pesos adicionales a lo presupuestado, monto que representa 15% más.

Los congresos con mayor variación entre el presupuesto aprobado y el ejercido fueron los de Oaxaca (133% más), Tlaxcala (31%), Tamaulipas (27%), Guerrero (22%) y Puebla (17% adicional).

El Imco propuso, como vía para reducir el costo de los congresos estatales y hacer más eficiente el gasto de las entidades federativas, que los propios legisladores locales establezcan criterios para determinar un presupuesto eficiente y transparente, con base en el número de diputados por Congreso y el costo que éste representa para el presupuesto de egresos total del estado.

“El costo de un diputado de la Asamblea de Madrid es de 386,000 dólares, mientras que en el Congreso de Ciudad de México es de 2 millones 865 dólares”, precisa el documento.

Sugiere, además, que el ejercicio del gasto de los congresos estatales se haga con parámetros claros de actuación, apegados a la legalidad, austeridad y transparencia.

Contar con congresos austeros y que cumplan sus funciones legislativas requiere eliminar el gasto en ayudas sociales y enfocarse en el cumplimiento de sus verdaderas funciones, aprobar presupuestos estatales que atiendan las verdaderas necesidades de la población; planear mejor su presupuesto, y no gastar más de lo aprobado, así como profesionalizar el trabajo legislativo.

Ello permitirá, de acuerdo con la propuesta del Imco, mejorar el sistema de pesos y contrapesos y fortalecer el desarrollo democrático.

Según el Informe Parlamentario Mundial, los parlamentos nacionales representan 0.49% del total del presupuesto nacional, refirió el organismo.

“En México, los 32 congresos representan 0.76% de los presupuestos estatales. En el caso de Morelos representa 1.83% de todo el presupuesto estatal, mientras que en Puebla es de 0.16 por ciento”.

Ayudas sociales

El Imco hace énfasis en la necesidad de que los congresos locales no gasten más de lo presupuestado, y menos en lo que no deben.

“Es ilegal que los diputados otorguen ayudas sociales. No es función del Poder Legislativo de los estados dar despensas, juguetes, ni ofrecer fiestas o ayudas económicas, y tampoco construir obra pública. En el 2018, los congresos locales le destinaron 12% de su presupuesto a esas actividades, al margen de la ley”, se expone en el informe.

Los congresos de Guerrero, Veracruz y Tlaxcala destacaron el año pasado por ser los que gastaron más en ayudas sociales como porcentaje del gasto total del estado. Destinaron a dicho rubro 45 y 36%, respectivamente.

Asimismo, los congresos de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, tres estados que destacan en materia de rezago social, gastaron 2,548 millones de pesos en el 2018, cifra que contrasta con 757 millones de pesos destinados a combatir la pobreza.

Es decir, en las tres entidades se asignó más dinero al trabajo legislativo —236% adicional— que a atender a los pobres.