El Estado de México y Guerrero fueron escenarios en los últimos días de diversos actos de violencia.

Este martes, el pleno de la Cámara de Diputados federal guardó un minuto de silencio y condenó el asesinato del diputado federal con licencia, y precandidato a la alcaldía de Cuautitlán Izcalli por el PRI, Francisco Rojas San Román, quien falleció luego de convalecer tres días en un hospital a consecuencia del ataque armado que sufrió el sábado pasado en la colonia San Lorenzo Río Tenco.

El presidente de la Cámara de Diputados, Edgar Romo, hizo un llamado a todas las fuerzas políticas a que rechacen la violencia durante el proceso electoral en marcha, y a las autoridades para que aceleren las investigaciones, a fin de esclarecer este crimen y castigar a los culpables.

“Como presidente de esta soberanía hago un llamado a todas las fuerzas políticas del país a rechazar de toda forma posible la violencia política y a que evitemos, por el bien de nuestra nación, que afecte el desarrollo del actual proceso electoral y de nuestra vida democrática”, dijo Romo.

ataque en atlacomulco

Un familiar lejano del presidente Enrique Peña Nieto fue asesinado a tiros en la ciudad natal del mandatario, Atlacomulco, en el Estado de México, informó la Fiscalía estatal.

Maximino Montiel, un tío lejano de Peña Nieto según confirmó el martes a Reuters un portavoz de la Presidencia, murió el fin de semana en el municipio de Atlacomulco. La Fiscalía no quiso dar más detalles y no quedaban claras las circunstancias que rodearon la muerte.

Curas, en fiesta adonde acudieron integrantes del crimen: fiscalía

Después del asesinato de dos sacerdotes el lunes en Guerrero, el obispo de la diócesis donde se cometió el crimen, Salvador Rangel, insistió en la necesidad de dialogar con los líderes del crimen organizado, como él reconoce que hace con el fin de reducir la violencia.

“Yo abiertamente lo he dicho, he dialogado con los capos, con los jefes de esos grupos para que cuiden a los sacerdotes, religiosas, seminaristas”, dijo Rangel en entrevista telefónica con The Associated Press.

El homicidio de los curas, ocurrido en la madrugada del lunes cuando ellos y cuatro personas más salieron de las fiestas por la Virgen de la Candelaria en la comunidad de Juliantla, 180 kilómetros al sur de la Ciudad de México, fue —a juicio del obispo— un “incidente fortuito” que atribuye a criminales de otros estados con quienes no ha tenido contacto.

Según explicó, los sacerdotes —que eran también músicos— participaron en el espectáculo de esa localidad en el municipio de Taxco.

En tanto, el fiscal del estado, Xavier Olea, indicó que en la fiesta había miembros del crimen organizado de Guerrero, el Estado de México y Morelos que estaban armados y presuntamente alcoholizados o drogados; que el pueblo no pidió seguridad (para dicha reunión); que los sacerdotes bebieron alcohol; que hubo un conflicto en el baile; y que los delincuentes les atacaron porque vincularon a uno de los curas con un grupo contrario, a raíz de una fotografía divulgada en redes sociales en la que se le ve con un arma.

Además del ataque a los sacerdotes, otro homicidio de impacto el mismo lunes fue el de una videobloguera satírica del puerto de Acapulco, quien fue acribillada aparentemente por dos sujetos, según la fiscalía de Guerrero.