Tras el asesinato de Abel Murrieta, candidato de MC a la alcaldía de Cajeme, Sonora, el indicador de violencia política de Etellekt registró un saldo de 83 políticos (32 de ellos aspirantes) que han muerto en atentados durante el actual proceso electoral en nuestro país.

Además, se indicó que 76% de las víctimas eran opositoras a los gobiernos estatales. Es decir, 20 personas pertenecían al mismo partido de los gobiernos estatales mientras que 63 eran de otras fuerzas políticas.

Resalta el caso de Veracruz, en donde se concentra el mayor número de políticos asesinados durante este proceso, en el cual se renovarán más de 21,000 cargos de elección popular, con un total de 15 (11 opositores y cuatro oficialistas). El segundo lugar lo ocupa Oaxaca con 11 asesinatos, todos ellos opositores al gobierno local. En el tercer lugar se encuentra Guerrero con ocho fallecidos (seis opositores y dos oficialistas).

Bajo ese contexto, la consultora confirmó que de los 32 candidatos asesinados, 27 competían por puestos municipales (21 por alcaldías y seis por regidurías), de ellos, 88% eran también opositores a los alcaldes de los municipios que buscaban representar.

Se identificó también que de las 83 personas que perdieron la vida, 12 de ellas eran mujeres; seis de ellas eran candidatas a un puesto de elección popular.

Expertos han considerado insuficiente el plan de protección a candidatos implementado por el gobierno federal.

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