Marcela Espino, de 29 años de edad, comenzó a sentir molestias desde el 2 de abril, “todo empezó con una ligera tos y como una alergia”. Aunque al principio los síntomas que padece han sido leves, su preocupación aumentó seis días después cuando se percató de que había perdido el olfato, un signo característico de personas infectadas por Covid-19.

Ante el rechazo por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a realizarle una prueba, acudió a un laboratorio privado, autorizado por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre), para realizarse el test a domicilio y el 13 de abril recibió la noticia de ser positivo.

La joven, habitante de la alcaldía Gustavo A. Madero, una de las más contagiadas en la capital, acudió a su unidad del IMSS para tramitar un permiso de incapacidad, pero “lo curioso es que, aunque yo les muestro los resultados del laboratorio que son positivos, ellos me catalogan como sospechosa porque no me hicieron ellos la prueba”. Marcela recibió 14 días de incapacidad.

Decidió llevar un tratamiento con una neumóloga privada, misma que le recetó un tratamiento de cortisona, antibiótico y nebulizaciones, con lo que ha sentido mejoría en su salud.

Marcela narró que sus padecimientos han sido paulatinos como dolores de cabeza, de cuerpo, cansancio, diarrea, algunas noches ha tenido vómito, pero han ido disminuyendo; el único síntoma que continúa es la falta de olfato.

El miércoles de la semana pasada, acudió de nueva cuenta al IMSS para darle seguimiento a su incapacidad, pero la doctora que la atendió esa ocasión no la revisó, “y sin preguntarme nada me dice: ‘¡ya estás lista para irte a trabajar!’, pero no me sonó lógico que me mandara a trabajar y me dijo: ‘aunque tengas los síntomas activos, poco a poco se van a ir quitando’”. Además, la doctora le comunicó que no sería registrada como caso confirmado Covid-19 porque la prueba no se la realizó en el Indre, y la catalogó como sospechosa.

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