Las integrantes de la terna presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador al Senado para ocupar el cargo de ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) comparecieron ante la Comisión de Justicia. Se prevé que hoy el pleno designe a la próxima ministra.

Diana Álvarez Maury

La primera en comparecer fue la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Diana Álvarez Maury, quien expuso la situación de inseguridad permanente en México y destacó la expectativa de la gente de acceder a la justicia.

Agregó que la falta de transparencia y la corrupción son retos que enfrentan tanto el máximo tribunal del país como los tribunales del fuero común.

Ante los cuestionamientos sobre su relación con el Ejecutivo federal, la aspirante manifestó: “No vengo de partidos políticos; no he ocupado puestos de elección popular”.

“Hay que garantizar la función del Poder Judicial y su autonomía (...) También debe tener una autocrítica”.

Ana Laura Magaloni

La académica y activista Ana Laura Magaloni detalló que, si bien se cuenta con un marco constitucional con fundamento en los derechos humanos, la mayoría de los mexicanos vive en contexto de desigualdad.

“Nunca nos hemos propuesto derribar las barreras de acceso a la justicia para las personas en pobreza. Me comprometo a desarrollar sentencias cortas, puntuales, comprensibles, sentencias sobre todo que concilien el derecho con la justicia. Ésa es la forma en la que se pacifica un conflicto y ésa es la función de una jueza”.

Indicó que cuenta con una autonomía de criterio, integridad personal y profesional, con una trayectoria que acredita el diálogo con todas las fuerzas políticas sin comprometer sus convicciones.

Margarita Ríos-Farjat

Margarita Ríos-Farjat, quien actualmente se desempeña como titular del Servicio de Administración Tributaria, aseguró que la Suprema Corte de Justicia de la Nación debe ser un órgano que se mantenga imparcial, al tiempo que debe poner en primer lugar a la Constitución Mexicana.

“La Corte no debe ser oposición y partidaria, la Corte necesita un discreto y potente papel a la hora de clarificar la Constitución. Para mí lo primero es la Constitución. Si es clara, no importa qué se haga y qué se interprete, lo que hay que clarificar son las situaciones particulares”, dijo.

Reconoció que la situación de desigualad, corrupción y de grupos que están al margen de la legalidad es realmente grave en México, y mencionó la necesidad de que siempre haya regularidad jurídica.