Un centenar de manifestantes aprovechó la fiesta de difuntos para colocar este jueves afuera de Los Pinos un altar en memoria de los muertos que deja la violencia ligada al narcotráfico y reclamar al presidente Felipe Calderón por el operativo militar antidrogas.

"No más sangre" y "A la historia le corresponde juzgar" se leía en algunas de las pancartas que llevaban los manifestantes, muchos de ellos vestidos de negro y con el rostro pintado de blanco, semejando un cráneo humano.

Al exterior de la sede presidencial, fuertemente resguardada por policías, fueron colocadas veladoras y coloridas flores típicas de la temporada, siguiendo la tradición prehispánica de colocar altares u ofrendas a los muertos los 1 y 2 de noviembre.

En la manifestación también participó un grupo de mariachis, vestidos de blanco, quienes entre otras melodías interpretaron con dedicatoria para Calderón "Las Golondrias", ya que concluye su presidencia el próximo 1 de diciembre y entrega el poder a Enrique Peña Nieto.

Según cifras oficiales y recuentos periodísticos, en el gobierno de Felipe Calderón se registraron unos 60,000 muertos por la ola de violencia ligada al narcotráfico y la lucha frontal contra el crimen organizado.

Distintas organizaciones de derechos humanos sostienen que la ola de violencia se recrudeció en gran parte por el despliegue militar.

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