Buenas tardes-Días, antes de iniciar mi participación, quiero agradecer al Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard por la realización de estos conversatorios… es un verdadero privilegio compartir impresiones y experiencias que enriquecen la visión de aquellos que tenemos una responsabilidad social.

 

Quiero poner en contexto los distintos escenarios que esta pandemia ha planteado para cada uno de nosotros, pero en particular el de las ciudades que son actores principales en el tema migratorio, no solo por su situación geográfica, sino por los retos sociales que esto representa.

En lo que va del 2020, Ciudad Juárez ha recibido a 7,934 personas repatriadas, es decir un promedio superior a las 1,500 personas mensuales, que han representan un reto para cualquier gobierno, porque tienen que ser atendidos con toda la dignidad, lo que implica subsanar las necesidades básicas para retornarlos a sus lugares de origen.

 

Por otro lado debemos considerar que la vocación natural de nuestra ciudad está fincada en el tránsito natural de migrantes hacia los Estados Unidos, muchos de los cuales, se han incorporado a nuestra sociedad ante el endurecimiento de las medidas y acciones de resguardo fronterizo por parte de las autoridades norteamericanas. El resultado es que al menos un tercio de la población juarense, ha nacido fuera del estado de Chihuahua; lo que si bien nos brinda una riqueza cultural, también significa un verdadero reto para mantener la cohesión social.

 

En ese contexto hemos diseñado una serie de acciones con la intervención de los distintos órdenes de gobierno, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones internacionales.

 

Para ello hemos de entender que las personas que por razones migratorias llegan a nuestra ciudad, presentan de manera natural, una mayor vulnerabilidad en el tema del Covid-19.

 

Tradicionalmente la sociedad juarense ha trabajado coordinadamente con una serie de refugios para atender a los migrantes, en los cuales se pueden encontrar en determinados momentos a una gran cantidad de personas.

En las condiciones tradicionales el hacinamiento es un problema de salud importante, sin embargo la nueva realidad impuesta por esta pandemia, genera un riesgo de salud sin precedentes.

 

Referente a las acciones que hemos implementado para hacer frente a esta situación, se encuentra el desarrollo y operación de un hotel filtro, donde se mezcla el trabajo de distintos organismos y soportado por los distintos ordenes de gobierno, lo que ha permitido mantener un control y seguimiento a los migrantes.

 

Junto con eso hemos dispuesto de una serie de medidas como son el traslado seguro de migrantes a los medios de transporte para el retorno a sus lugares de origen, la comunicación con sus familiares por teléfono, o redes sociales, la dotación de cubrebocas y sanitizantes.

Es evidente que las disposiciones y condiciones y decisiones políticas en materia de migración, afectan directamente, no solo a las personas en su carácter individual, sino a la sociedad en su conjunto. Por eso se vuelve imprescindible acciones coordinadas entre los gobiernos de Estados Unidos y México.

 

No pueden existir posturas y decisiones unilaterales, menos aún cuando además de la dignidad humana, está en juego la integridad física y la salud de las personas.

Esta pandemia nos ha enseñado la fragilidad de nuestros sistemas. Si bien es necesario el aislamiento individual, solamente con el trabajo conjunto de las distintas sociedades es que podemos salir delante de esta situación, en el menor tiempo y con las mejores condiciones.

 

Juntos podemos trabajar mejor.