Andrés Manuel López Obrador consiguió que el empresario más importante de México saliera en defensa del proyecto de infraestructura que es emblema del sexenio de Peña Nieto. Carlos Slim, cuyas empresas han ganado una serie de contratos para construir desde las pistas, vías de acceso y el edificio terminal del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), aseguró que los contratos de obra están libres de corrupción o de cualquier otra irregularidad o sobreprecio, como han venido presumiendo en las últimas semanas el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia y su equipo económico.

Slim, sin nombrar directamente a López Obrador más que sólo una vez durante su plática de dos horas, cargó contra la postura del aspirante a la Presidencia por criticar ahora la viabilidad del NAIM, cuando la decisión de su construcción se definió hace cinco años como parte del plan nacional de desarrollo del entrante presidente Enrique Peña Nieto y entonces el tabasqueño no atacó al proyecto por la vía de la legalidad.

Slim, ingeniero de profesión, se dio el lujo incluso de mandar a decir al candidato que su propuesta de construir un aeropuerto alterno en la localidad de Santa Lucía quedaría saturada en el año 2040, por lo que habría que buscar una nueva ubicación; en tanto, dijo, el NAIM perfila una vida útil de 50 a 100 años, con una capacidad de transportación de 60 millones de pasajeros en su arranque y de 125 millones en su pico máximo.

No sólo eso, el empresario descargó contra la expresión de López Obrador de que las infraestructuras del actual aeropuerto capitalino pasarán a ser inútiles con el NAIM, pues ejemplificó la posibilidad de que en esos terrenos se construya un nuevo polo inmobiliario como el Paseo de la Reforma, con el aprovechamiento de crear una universidad y hospitales en lo que hoy es el espacio de la T1, y un centro comercial en lo que es la T2, y en edificios de viviendas, otros comercios y un centro de innovación de tecnología en el resto de los terrenos.

Slim Helú se dijo preocupado no por la eventual cancelación de las obras del NAIM, sino “por lo que venga; va a ser el criterio equivocado”. La inversión se verá entonces afectada, estimó.

“No tienen por qué meterse… Son candidatos… Que hagan sus estudios. Es una decisión que se tomó hace cinco años. Suspender el proyecto es suspender el crecimiento del país. Soy optimista, veo tantas cosas buenas, tan favorables, que no es un gasto; es un proceso transparente. Si hay problemas de honestidad, que busque que se castigue, mejor solución no creo. Que se puede hacer más barato, sí; un parche al que ya hay. México necesita un proyecto de estas características, pero no sólo por los efectos directos, sino por la trascendencia del proyecto: es hacer una inversión en un lugar donde ya viven 5 millones de personas en condiciones no aceptables para el país”, comentó Slim en conferencia con medios.

Sin conocer la respuesta de Andrés López Obrador, Slim Helú se manifestó porque la construcción de esta nueva terminal se hubiese realizado íntegramente con capital privado. De esta manera, ejemplificó, el dinero de los ahorradores en las Afores tendría una ventana de oportunidad para generar rendimientos de hasta el 10%, no del 1% que en promedio ofrecen instrumentos como los CETES.

Carlos Slim remarcó en dos ocasiones el interés de su grupo económico sólo por mantener la construcción del NAIM, no por mera preocupación de resguardar la inversión de sus empresas en el proyecto.

“La racionalidad del proyecto del nuevo aeropuerto es indiscutible; no veo muchas alternativas (…) No hay un interés especial más que efectuar el nuevo aeropuerto; apoyarla, no tenemos interés en meternos en cosas nuevas. Que no se interprete que tengo interés en la concesión, tengo interés en el desarrollo”, explicó el empresario cuya firma CICSA es participe importante en la obra del NAIM.

CICSA, en consorcio con otras seis empresas mexicanas y españolas, ha ganado la construcción de la Pista 3 de NAIM y también la edificación del edificio principal. En conjunto, las compañías de Slim se han llevado el 8% de la inversión total del nuevo aeropuerto y esos recursos suponen a su vez el 4% como máximo de las entradas de dinero ingresado por Grupo Carso.

Su apuesta por el NAIM lo ha llevado a más allá de la obra de construcción de la terminal. A través de las Afore Inbursa el grupo de Slim compró papeles de la Fibra E que fue a la Bolsa Mexicana de Valores por 13,500 millones de pesos. Inbursa compró títulos por 3,500 millones de pesos, a favor de un millón de mexicanos que han contratado algún tipo de instrumento con esa firma financiera.

Slim recordó también que la construcción de esta obra de infraestructura para la aviación demandará 120,000 millones en insumos nacionales, o que se traducirá en nuevas derramas económicas para otras regiones allende a la ubicación del nuevo aeropuerto capitalino.

“La discusión no debe ser si cuesta más o menos uno que otro; no es un coche que se está comprando. No es la inversión que se va a hacer, sino qué efecto va tener la inversión (..) Este aeropuerto tiene efectos muy importantes; más o menos, con los presupuestos actuales se piensa que hay 60,000 millones de pesos en sueldos y salarios e para la población local, que se le está dando la oportunidad de trabajar”, refirió el empresario acerca de una de las zonas más degradadas de la capital mexicano y la entidad vecina.

“Son importantes los efectos. Se va a trasformar no solamente la zona, sino toda la ciudad. Esa área es la más degradada de toda la ciudad, incluyendo el Estado de México”, dijo Carlos Slim Helú. “Debe pasar a ser la más moderna del país; la más boyante… Con este proyecto se detona el desarrollo acelerado de esta zona; en pocos años se pueden formar clases medias importantes”.

Andrés Manuel López Obrador ha venido insistiendo que la obra del NAIM se ha encarecido y que existe opacidad en los contratos de su construcción. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) recientemente reveló que en la adjudicación de contratos de esa obra había irregularidades por 3,500 millones de pesos.

Distintos analistas han dicho que la llegada de López Obrador a Los Pinos sería un horror para el país, pero el candidato les respondió el viernes pasado que “si este horror que se vive ahora es lo que quieren darnos de futuro, es preferible el pasado”, en el sentido de la inseguridad que perciben los mexicanos a lo largo de la República.

“Yo no conocía a López Obrador y cuando fue electo -en 2001- me invitó y vino con un amigo mutuo a invitarme a invertir en Reforma y lo que le propuse fue invertir en el Centro Histórico. Sí lo conocí… hubo una diferencia y el trato fue después ya muy lejano remató Slim”.