sobre La captura de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, si bien no tendrá un impacto mayor en las operaciones del Cártel de Sinaloa, las actuales condiciones de detención del capo podrían tener implicaciones negativas, opina Michael Lohmuller, de InSight Crime.

El arresto previo del Chapo, en febrero del 2014, no produjo detrimento demostrable en las actividades del Cártel de Sinaloa. Al contrario, el negocio siguió en gran parte sin novedad. No parece que las circunstancias hayan cambiado lo suficiente para que la tercera recaptura precipite una crisis importante en el grupo criminal.

El analista argumenta que luego de su captura del 8 de enero del 2015, no se mantuvo al capo con la seguridad más estricta. Ahora, sin embargo, para evitar otra vergüenza, los funcionarios mexicanos lo tendrán bajo intensa supervisión.

Esto puede imponer mayores dificultades en el paso de mensajes y órdenes a socios criminales fuera de la cárcel, lo que reducirá su capacidad de administrar y mantener su empresa criminal , advierte Michael Lohmuller.

El aislamiento del Chapo de las operaciones del Cártel de Sinaloa aumentará aún más si se lo extradita a Estados Unidos, desenlace que parece el más probable para el barón de las drogas.

Sin embargo, la demostrada capacidad del Cártel de Sinaloa para resistir la rotación de personal pone de relieve la resiliencia de su estructura de liderazgo horizontal, indica. Esto es, Sinaloa se entiende mejor como una federación de varios grupos y socios criminales que cooperan entre sí, en lugar de una empresa monolítica y jerárquica.

Como lo afirma correctamente el Chapo en su controvertida entrevista con la celebridad Sean Penn, el negocio del narcotráfico seguirá sin mengua, aun cuando él no esté... , prevé el analista de InSight Crime.

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