A dos meses de la jornada comicial, en medio de una marcada polarización, el uso de los espacios para desarrollar campañas centradas en descalificaciones ha escalado, observan especialistas.

En el artículo “Campañas negativas: los problemas del modelo de comunicación política en México” de la consultora Integralia, los autores Manuel Alejandro Guerrero Martínez y Margarita Moreno López, expertos en comunicación y política, concluyeron que las denominadas “campañas negativas” forman parte indisociable de la competencia electoral en las democracias modernas; ello debido en parte a la globalización de corte estadounidense de las formas de comunicación, incluyendo la política.

En el texto se expone que, si bien en el corto plazo, el elector en México está dispuesto a seguir votando a pesar del hartazgo y desencanto con las campañas, en el largo podría haber otro tipo de consecuencias. “Si el componente principal de las campañas negativas, sobre todo en un ciberespacio libre de regulación, son cada vez más utilizados, se basa en el desprestigio y la calumnia, los niveles de confianza en las instituciones podrían verse seriamente afectados (...) en un entorno en el que ya de por sí son bajos”, se argumentó.

Con la reforma de 2007-2008 quedó prohibida la propaganda que denigrara a partidos e instituciones y calumniara a las personas. Ésta es una de las razones por las cuales los autores del trabajo prevén que con el tiempo disminuyan los excesos de las campañas negativas en medios, así como las quejas derivadas de los mismos.

Los espacios digitales irán cobrando cada vez mayor preeminencia en términos de la comunicación política, tanto por estar fuera de la regulación, como por la naturaleza mucho más emotiva, instantánea, anónima e interactiva.

En entrevista, el especialista en la teoría social, opinión pública y comportamiento electoral de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Nicolás Loza Otero, expuso que es natural en contiendas democráticas, la existencia de la llamada publicidad negativa.

El coordinador y autor del libro colectivo Poderes y democracias. La política subnacional en México (Flacso, 2016), abundó que es normal que, en una campaña electoral, se critique duramente al puntero.

Explicó que si el primer lugar en las preferencias amplía su ventaja, es probable que no se vea obligado a responder a estos ataques o que su respuesta sea prudente para que, en la medida de lo posible, no avive el fuego. En cambio, si la brecha se cierra, se esperaría una contestación más ruda por parte del candidato que va a la cabeza en las encuestas.

Sin embargo, destacó que “la pura existencia de un mensaje negativo no necesariamente implica una consecuencia”.

El experto de Flacso también destacó que una medida de éxito de ese tipo de mensajes no necesariamente es que el ciudadano cambie su opinión electoral, sino que ante la duda, prefiera no ir a votar.

“Ése es un efecto que toda la publicidad política busca: infundirle entusiasmo a los partidarios o miedo y desánimo a los rivales”, añadió.

Nicolás Loza señaló que mientras más virulenta sea una campaña electoral, más difícil es para el nuevo gobierno hacer su trabajo. Sin embargo, adelantó que aún es pronto para saber el saldo, el cual podrá medirse a partir de conocer si la contienda electoral se estrecha, o no, “si un candidato —quien sea— gana por una diferencia de menos de un punto, obviamente el país que le toque recibir va a ser infinitamente más complicado, que si el ganador lo hace por más de tres o cuatro puntos porcentuales”.

Mientras tanto, Ulises Corona Ramírez, politólogo e investigador de la UNAM, consideró que se ha tergiversado el uso del marketing político y estamos “en la barbarie de la política en medio de un ‘sálvese quien pueda’”.

Abundó que en México se ha perdido el sentido del uso y la forma de la política, es decir, “no importa las herramientas que se utilicen para ganar (...) Parecería que no importa lo que tenga que hacer, no importa lo que tenga que mostrar con tal de ganar votos”.

Por su parte, el politólogo José Fernández Santillán, de la Escuela Nacional de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey, dijo que la polarización que actualmente se vive en México, puede entenderse —en parte— porque hay un factor populista por parte de uno de los candidatos a la Presidencia de la República.

“En todos los países donde hay presencia populista siempre hay polarización”, aseguró y ejemplificó lo anterior con el caso de la excandidata a la Presidencia de Francia, Marine Le Pen, quien pese a no ganar las elecciones, polarizó a esta nación europea.

Por su parte, el politólogo del Colegio de México (Colmex), Rogelio Hernández Rodríguez, dijo que el panorama electoral tiene divididos a los empresarios.