Un grupo de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) encargadas de velar por las víctimas de la pederastia clerical buscarán acusar de crímenes de Estado al Vaticano en tribunales internacionales.

En conferencia de prensa, un contingente de organizaciones que representan a las personas que fueron abusadas por clérigos durante su infancia aplaudió la recomendación del Comité de las Naciones Unidas para los Derechos de los Niños al Estado del Vaticano, en la que solicita que se enjuicie a todos los sacerdotes pederastas de la iglesia católica y reconoce que hubo encubrimiento por parte de esta institución a estos agresores.

Hoy es un día histórico, porque después de más de 60 años de lucha ha llegado el reconocimiento histórico para las víctimas , celebró el ex sacerdote Alberto Athié, uno de los pioneros en acusar al fundador de Los Legionarios de Cristo, el padre Marcial Maciel.

Athié recuerda que cuando las víctimas comenzaron a alzar su voz y denunciar, comenzó en México y en el mundo una lucha entre su testimonio y la versión oficial. Les llamaron mentirosos, los difamaron .

El procedimiento de desprecio a las víctimas y las estrategias de protección a los pederastas procede de una estrategia institucional cuya fuente es el Vaticano y su operador es la Santa Sede, acusó el ex sacerdote.

Es por ello que será enviada una carta al Papa Francisco con la firma de todos aquellos que fueron abusados para que asuma con seriedad el informe de la ONU y proceda a las recomendaciones y cambios estructurales que sugiere , informó Athié.

En tanto, José Barba, ex Legionario de Cristo, expuso que la iglesia católica debe entender que los pederastas deben juzgarse como criminales; no como pecadores, como hasta ahora han sido contemplados.

En conferencia estuvo presente también el vocero de Red de Sobrevivientes de aquellos abusados por Sacerdotes (SNAP, por su sigla en inglés) México, Joaquín Aguilar; la portavoz de la Red Sobrevivientes de Abusos Sexuales, Andrea González de Toca; la integrante de Católicas por el Derecho a Decidir, Aidé García; así como Marisa Noriega, del Observatorio Eclesial.

ana.langner@eleconomista.mx