Guanajuato, México.- El presidente Felipe Calderón y el Papa Benedicto XVI coincidieron en la necesidad de lograr un tratado internacional sobre comercio de armas pequeñas y ligeras, pues la proliferación de éstas ha favorecido la acción del crimen organizado.

Lo anterior lo comentaron durante su reunión privada en la Casa del Conde Rul, dio a conocer la Presidencia de la República.

En un comunicado, expuso también que el Presidente y el Papa manifestaron el deseo por avanzar hacia el desarme nuclear.

"Comentaron los desafíos globales que enfrenta el mundo y sobre los que tanto México como la Santa Sede mantienen una activa posición a nivel mundial como son: el cambio climático y sus efectos, la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre en el mundo", detalló.

Asimismo, abordaron el ámbito de la labor de coadyuvancia que la Iglesia católica brinda a nivel internacional en desastres naturales.

Durante casi 45 minutos, Calderón Hinojosa y Benedicto XVI intercambiaron puntos de vista.

La Presidencia acotó que el Papa viaja acompañado de una comitiva encabezada por el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone.

La comitiva papal en la que también está monseñor Dominique Mambertti, encargado de las Relaciones con los Estados, se reunió con la comitiva mexicana encabezada por el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, y la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.

"La parte mexicana hizo una exposición sobre el desarrollo de la Presidencia mexicana del G20. Abordaron temas como son el cambio climático, la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y la migración", argumentó.

Además enfatizaron que se debe avanzar en el desarme nuclear y la necesidad de concluir "a la brevedad" el Tratado de Comercio de Armas (ATT) que regule el mercado de armas pequeñas y ligeras.

La Presidencia expuso que la Santa Sede tiene el carácter de Estado Observador permanente ante la Organización de las Naciones Unidas y ante otros organismos internacionales.

"Las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede se basan en la premisa de la separación constitucional entre la Iglesia y el Estado. Se establecieron el 21 de septiembre de 1992", justificó la institución.

tania.rosas@eleconomista.mx

BVC