El gobierno del Distrito Federal no goza de facultades plenas, está limitado a decidir sobre el techo de la deuda pública que requiere, los nombramientos y remociones del Secretario de Seguridad Pública local y del Procurador General de Justicia, tampoco es parte del constituyente permanente, lo cual lo deja fuera de participar en las discusiones para hacer modificaciones a la Constitución, como sí lo hacen los congresos locales.

Esto se debe a que, por años, la ciudad de México ha carecido de una constitución y autonomía propia.

El cambio de poderes, tanto en la Presidencia de la República como de la Jefatura de Gobierno, es una oportunidad para concretar la reforma política para el Distrito Federal, coincidieron involucrados en el tema.

Hoy tenemos una coyuntura con el cambio de gobierno, tanto federal como local, que podría facilitar la aprobación de la reforma política para la ciudad de México , confía el senador Mario Delgado, presidente de la Comisión del DF en la Cámara Alta.

Para el exsecretario de Finanzas de la capital del país, la carencia de facultades en el tema económico genera que el gobierno de la ciudad no pueda planear lo que será su infraestructura a mediano y largo plazo, tampoco pueda organizar las inversiones a futuro, como sí lo hacen otras ciudades en el mundo que tienen planeado su desarrollo para los próximos 10, 15 o 20 años.

La ciudad está perdiendo competitividad por la imposibilidad de poder planear su desarrollo. Y con la reforma política podremos tener un mayor crecimiento económico , reitera.

Mario Delgado recuerda que la ciudad de México aporta 20% del Producto Interno Bruto, es el motor económico nacional y si le damos esta posibilidad la ciudad podrá crecer más rápido, lo que beneficiaría a todo el país .

Por su parte, el presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Manuel Granados, quien también es el operador del jefe de gobierno electo, Miguel Ángel Mancera, en este órgano colegiado, explica que el cambio de la ciudad se quedó a la mitad, entre lo que fue el Departamento del Distrito Federal y lo que es una entidad federativa como el resto de nuestro país, ya que se hizo una transformación incompleta. Por ello, dice, es una prioridad sacar adelante la propuesta del próximo Mandatario local.

Cabe recordar que con la reforma política de 1996 se prefiguró la estructura de un gobierno capitalino propio.

Desde 1928 y hasta 1997, el DF estuvo gobernado por regentes nombrados por el titular del Ejecutivo. A partir de esta fecha se reconoció la Jefatura de Gobierno, cuyo primer jefe de gobierno fue electo de forma democrática, en votación universal, secreta y directa en 1997. Fue hasta el 2000 cuando los capitalinos eligieron por primera vez a los jefes delegacionales y diputados locales.

Granados menciona que hoy es necesario para la capital del país tener atribuciones legislativas en todas las materias para la designación de servidores públicos, participar en el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y acceder a programas que están asignados a estados y municipios.

Hay una falta de impulso político para lograr estos acuerdos y hoy es el momento de darle un cause distinto. En la Asamblea hay un consenso de todos los partidos políticos en el tema para construir esta ruta de transformación .

El legislador perredista urgió una reforma política integral con carácter metropolitano, con el fin de homologar diversas normas, sobre todo de tipo penal, ya que una entidad una acción podría ser catalogada como una falta administrativa y en otra será un delito, o variará el tipo de penalidad, lo que a su opinión, hace imposible un combate integral a la delincuencia.

En tanto, el abogado Alberto Woolrich coincide en que esta reforma es indispensable; sin embargo, advierte que si no se crea una constitución local propia esa reforma va a ser inaceptable. Ojalá se concrete y no se quede como una promesa de campaña .

Para la exasambleísta y exdelegada en Miguel Hidalgo, Margarita González, quien escribió el libro Distrito Federal, una reforma inconclusa, comenta que ha habido avances, ya que a partir del 2000 los capitalinos eligieron por primera vez a los jefes delegacionales y diputados locales, aunque -aclaró- se requiere un nuevo régimen jurídico y armónico con el resto de la República, con una capitalidad más funcional y ciudadanos con derechos plenos en todos los ámbitos. El acceso a mayores recursos y a todos los fondos federales, así como decidir en cuanto a su deuda.

En tanto, el secretario de la Comisión del Distrito Federal en la Cámara de Diputados, Fernando Rodríguez Doval, advierte que el PAN sólo apoyará aquella propuesta que contenga un fortalecimiento a las delegaciones y modifique la integración y facultades de la Asamblea Legislativa.

Las delegaciones también requieren de mayor autonomía financiera y presupuestal, más atribuciones y capacidades legales, y de tener en su interior órganos de representación de todos los partidos políticos, como ocurre en los municipios con los cabildos, y es lo que estaremos reiterando desde Acción Nacional , explica el legislador.

Respecto de la Asamblea, manifiesta que debe ser reconocida como un Congreso local para que pueda participar en los procesos de reforma a la Constitución Política.

Esta reforma política tendrá que ser consecuencia de un amplio ejercicio de consenso entre todos los actores políticos, sociales y económicos de la ciudad de México. Esta ciudad no está escriturada a nombre de ningún partido político, sino que se caracteriza por su pluralidad y Acción Nacional no apoyará ninguna propuesta que no contenga lo anterior , sentenció.

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