La violencia volvió a tocar el viernes a los políticos mexicanos: por tercera vez en una semana, un candidato a un puesto de elección popular fue asesinado.

Remedios Aguirre, aspirante a alcalde de Apaseo el Alto en el estado de Guanajuato, en el centro de México, ha sido la última víctima mortal, informó la fiscalía estatal.

En un comunicado, esta dependencia indicó que una llamada al servicio de emergencias alertó de unas detonaciones con arma de fuego y cuando llegó la policía encontró el cuerpo sin vida de Aguirre, de 34 años, en el acceso a un parque ecológico del centro del municipio.

Ricardo Sheffield, candidato de su mismo partido —el izquierdista MORENA— a la gobernación del estado señaló en su cuenta de Twitter que Aguirre había sido hace años jefe de policía de ese municipio. “Su victoria era muy factible en las próximas elecciones”, escribió. “No se entiende otra motivación que no sea política o de amedrentamiento para quitarle la vida”.

Apaseo ha sido escenario de distintos actos de violencia, sobre todo robos de trenes y de combustible de oleoductos.

Más de una docena de aspirantes a alcaldes o a un escaño en asambleas estatales han sido asesinados en esta campaña electoral, la mayoría en el sureño estado de Guerrero.

El de Aguirre fue el tercer homicidio en una semana. El martes mataron a Abel Montufar, aspirante a la asamblea de Guerrero por el oficialista Partido Revolucionario Institucional y exalcalde de la localidad de Coyuca de Catalán. El domingo había sido asesinado un candidato a alcalde de Tenango del Aire, en el Estado de México.

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