Miami.- La temporada de huracanes en el Océano Atlántico se inició con el remanente de la tormenta Agatha en el Caribe y los meteorólogos vaticinan que será extremadamente activa comparada con la relativa calma que se presentó en 2009.

El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami emitió un boletín para el Atlántico Norte, Golfo de México y el Caribe sobre el remanente de Agatha que afectaba la Península de Yucatán, México, con tormentas, pero informó que sólo hay 10 por ciento de probabilidad que se recupere a sistema tropical.

Como tormenta tropical, Agatha, que se desarrolló el pasado fin de semana en el Pacífico, dejó 123 muertos 90 desaparecidos y 90 heridos a su paso por Guatemala.

La gubernamental Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estimó la formación este año en el Atlántico, Caribe y Golfo de México de entre 14 y 23 tormentas, con siete huracanes de mayor envergadura de un total de 14 previstos para la temporada que corre del 1 de junio al 30 de noviembre.

Por su parte, el jefe meteorólogo del sitio privado AccuWeather.com, Joe Bastardi, reveló una predicción más conservadora de entre 16 y 18 tormentas.

Pero sólo ocho años, en los 160 años de registros de tormentas, han tenido 16 o más tormentas en una temporada.

Según Bastardi la temporada debe comenzar pronto con una o dos amenazas a principios de julio y quedarse hasta tarde con amenazas adicionales que se podrían extender hasta bien entrado octubre.

Su pronóstico apuntó que por lo menos 6 tormentas impactarán la costa de Estados Unidos, un poco más que una de cada tres.

En un año normal una de cada 5 tormentas con nombre en la cuenca del Atlántico, o sea el 20%, impactan Estados Unidos.

Pero en la temporada de 2005, el 36% de las tormentas afectaron territorio estadounidense, mientras que el 50% impactaron en 1998 y 2008.

Según Bastardi en el caso extremo esta temporada podría terminar en una categoría sólo superada por la de 2005, cuando se agotaron los nombres de las tormentas y el huracán Katrina devastó Nueva Orleans.

Bastardi observó para ello un rápido calentamiento del Golfo de México y el patrón de colapso de El Niño que fueron características similares de las temporadas 1998 y 2005.

En general las temporadas más activas tienen más huracanes entrando a tierra, por ello las probabilidades de que un gran huracán toque tierra en Estados Unidos aumentan , dijo por su parte Phil Klotzbach, climatólogo de la Universidad Estatal de Colorado.