Expertos consideran que hay margen para reducir el financiamiento a partidos políticos. Sin embargo, advirtieron riesgos, tanto de una reducción de 50% a su gasto ordinario y de campaña, como propone Morena, como a la fórmula Kumamoto, de otorgar recursos en función del número de votos obtenido por cada partido.

En los últimos 14 años, entre el 2004 y el 2017, los partidos políticos nacionales y estatales gastaron 106,916 millones de pesos, de acuerdo con el estudio “Fortalezas y debilidades del sistema electoral mexicano, perspectiva federal y local”, elaborado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) e Integralia.

“Cada año de elecciones federales, el financiamiento observado a los partidos nacionales se incrementó en diferentes proporciones. Por ejemplo, en el 2006 el presupuesto aumentó 95% con respecto al año inmediato anterior; en el 2009 este aumento fue de 30%; en el 2012 de 55%, y en el 2015 el incremento fue de 30%”, refiere el estudio.

También se añade que entre el 2004 y el 2017 las autoridades electorales —Instituto Nacional Electoral (INE) y organismos públicos locales— gastaron 261,210 millones de pesos en términos reales, lo que representa 71% del costo total de la democracia electoral.

Tan sólo este año, los nueve partidos políticos nacionales tienen un financiamiento público para las actividades ordinarias y de campaña, por un monto total de 6,788 millones de pesos.

De acuerdo con una estimación de la consultoría Integralia, en el 2019, el partido Morena tendría el financiamiento más alto (1,557 millones de pesos) de los siete partidos que eventualmente quedarían con registro. Le seguirían el PRI con 1,094 millones, el PAN con 850 millones, el PRD con 392 millones, Movimiento Ciudadano con 361 millones y PT con 343 millones de pesos.

Consultado por El Economista, el exconsejero del INE, Arturo Sánchez Gutiérrez, opinó que hay margen de recorte en el financiamiento a partidos, sólo en aquellos rubros en que es excesivo, como la franquicia postal con la que cuenta, recursos para capacitación electoral o el financiamiento para actividades editoriales de los partidos.

Calificó como un error que algunos partidos planteen renunciar al financiamiento del 2019, ya que ello mete en problemas al INE, debido a que es una situación no contemplada en la ley.

Para el exconsejero Sánchez Gutiérrez, debe haber un análisis integral sobre dónde cortar el financiamiento a los partidos y no sólo pensar en porcentajes o por fórmula de votos obtenidos, como fue aprobado en el Congreso de Jalisco, a propuesta del entonces diputado independiente Pedro Kumamoto, promotor de la iniciativa #SinVotoNoHayDinero.

“Reducir nada más por reducir me parece que no resuelve las cosas, porque simplemente y sencillamente la gente dice que es mucho lo que se les da a los partidos”.

“Esa solución por sí misma no resuelve nada. Y por otra parte, amarrar el financiamiento al número de votos se supone que está diseñada así para incrementar la participación ciudadana, y yo creo que son dos cosas distintas las que hay que hacer: incrementar la democracia y buscar que los partidos puedan funcionar como partidos y sistema de partidos, incluso, un partido pequeño debiera tener recursos si lo seguimos considerando instancias de interés público”, mencionó.

Arturo Sánchez Gutiérrez advirtió que “los partidos políticos requieren irremediablemente dinero para vivir y para hacer campañas. Si no se lo da el erario público, lo van a conseguir en otros lados”.

Por su parte, el expresidente del entonces IFE, Luis Carlos Ugalde, se ha manifestado por una reducción de 50% del gasto ordinario de los partidos, en razón de que los institutos políticos se han burocratizado, en lugar de cumplir una función social.

Las propuestas

En diciembre del 2017, en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, quedó atorado un dictamen que tenía como propósito la reducción del financiamiento a los partidos.

El proyecto se elaboró con base en 10 iniciativas de diputados federales del PAN, PRD, Morena, PES, PRI y dos diputados independientes, así como el diputado independiente en el Congreso de Jalisco, Pedro Kumamoto.

Planteaba un cambio en la fórmula de asignación de presupuesto anual a los partidos, al cambiar el factor de la lista nominal por el de la votación total emitida, para determinar el financiamiento a cada instituto, con lo que se reduciría el suministro de recursos públicos y se obligaría a los partidos a acercarse a los ciudadanos para tener su respaldo.

En el Senado de la República también quedaron en la congeladora por lo menos siete iniciativas presentadas por los senadores del PVEM, PT e independientes. Las iniciativas varían, pues mientras algunas contemplan la eliminación absoluta de las prerrogativas, otras sólo de 50% en gastos de campaña.

La última de las iniciativas fue presentada ante la Comisión Permanente del Congreso, el 25 de julio pasado, por parte de la diputada federal de Morena, Alicia Barrientos, quien propuso la reducción de las prerrogativas a los partidos en 50% en actividades permanentes.

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