Integrantes de organizaciones civiles coincidieron en que, antes de desaparecer la Policía Federal, bajo las premisas de actos de corrupción dentro de la corporación, así como la comisión de violaciones a los derechos humanos por parte de los uniformados, era necesario realizar una revisión a la institución.

Cabe señalar que, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, entre el 2018 y el año en curso se han emitido nueve recomendaciones tanto a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana  como a la Comisión Nacional de Seguridad por violaciones a manos de integrantes de la Policía Federal.

Las violaciones que documenta la CNDH van desde detenciones arbitrarias, retención ilegal, tortura, uso excesivo de la fuerza y violaciones sexuales.

Entrevistado por El Economista, el director general de Causa en Común, José Antonio Polo Oteyza, declaró que hay acusaciones muy serias por violaciones cometidas por integrantes tanto de las Fuerzas Armadas como de las policías, pero corresponde al Poder Judicial y a las comisiones de derechos humanos sancionar los actos acusados.

“Claro que había que fortalecer y castigar las malas acciones de policías federales, es un hecho, pero se trata de fortalecerlas, no de destruirlas porque son necesarias. 

“El país está en una crisis de inseguridad, que en ninguna democracia del mundo se atiende con Fuerzas Armadas”, señaló.

En ese sentido, el director de Causa en Común dijo que para combatir los altos índices de delincuencia en el país es necesario un trabajo de investigación, inteligencia y proximidad social y apuntó que no son características de un instituto armado.

Por su parte, el coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, David Ramírez, indicó que, a pesar del esfuerzo desde la creación  de la Policía Federal para que fuera un ejemplo de una policía profesional y con protocolos que evitaran violaciones a derechos humanos y actos de corrupción, no se logró lo que se esperaba.

“Desafortunadamente la aplicación de estos protocolos nunca derivó en mecanismos que fueran los suficientemente eficientes para dar cuenta de los problemas relacionados con violaciones a los derechos humanos y corrupción al interior de la Policía Federal, es decir, detectar las irregularidades, investigarlas y de igual manera sancionarlas, ahí quedó a desear, estaba incorporado en el diseño, pero la implementación nunca logró ser lo que se esperaba”.

David Ramírez opinó que, en comparación con las policías estatales y municipales, la Policía Federal tenía los mejores instrumentos para evitar violaciones a derechos humanos  y, aun así, se identificaron estos actos , pero declaró que “eso no quiere decir que  sea el cuerpo policial más corrupto”.

Finalmente consideró que no se tomó con la importancia suficiente la integración de agentes de la Policía Federal a la Guardia Nacional.

“Eso va a dificultar que en un principio se pueda alcanzar una normalidad en el funcionamiento de la Guardia Nacional, habrá que ver cómo se toman las decisiones porque los primeros meses serán clave para ver cómo se termina de formalizar el nuevo mando”, concluyó.