La absolución penal del general Salvador Cienfuegos obliga al Estado mexicano a restituir el honor al Ejército y al propio militar, opinó el investigador y experto en Fuerzas Armadas, Javier Oliva Posadas, al considerar que las acusaciones que hizo la DEA fueron producto de una lucha de las agencias estadounidenses por presupuesto.

“Es muy importante que quede restablecido, restañado, el prestigio tanto del General Cienfuegos como del Ejército mexicano. Tiene que haber una ceremonia, algo. Es un protocolo. Yo he asistido a funerales (de Estado a) Generales de División, militares que han muerto haciendo servicio a la patria, y se les hace toda una ceremonia. Este no es el caso, pero es el General de más alta jerarquía del sexenio anterior, es un General de cuatro estrellas”, expresó.

Entrevistado por El Economista, el profesor de la UNAM Javier Oliva Posadas cuestionó la investigación de la DEA contra el General, pues resaltó que no era posible que fuera investigado por supuestos delitos de narcotráfico cuando el 16 de noviembre del 2018 el presidente Donald Trump ordenó que el entonces secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, y el entonces secretario de Marina, Vidal Soberón, fueran condecorados con la Legión al Mérito en Grado de Comandante por su “excepcional” trabajo al frente de las fuerzas armadas mexicanas.

Dicha condecoración fue entregada por el general Terrence O´Shaugghnessy, responsable de los comandados Norte de Estados Unidos y de Defensa Aeroespacial de Norteamérica.

“No había ningún delito que perseguir. Yo creo que en México hay muchos opinadores y críticos que son demasiado localistas. Hay que leer el caso Cienfuegos con la clave Washington, es decir, las rivalidades que hay en las agencias de Estados Unidos por el presupuesto, y eso nadie lo ha dicho.

“¿Qué tiene que ver esto con el proceso interagencial estadounidense? En el 2018, al General Cienfuegos lo estaban condecorando como un soldado ejemplar el Estado mayor conjunto de EU, la estructura táctica-operativa de las fuerzas armadas más importantes del mundo, ¿y al mismo tiempo lo estaba investigando la DEA? Analicemos. Veamos este asunto con clave Washington”, afirmó.   

¿Nos dice que la acusación contra el General fue producto de una lucha entre agencias de seguridad estadounidenses, por qué motivos? —se le preguntó.

“Por presupuesto. Cuando se da en octubre (la detención del General), justamente en ese periodo se dan las sesiones con los comités del Congreso y en función de los resultados se asignan presupuestos. Yo lamento la ignorancia de mis colegas (analistas) desconocedores del sistema estadounidense, pero ahí está la clave”, respondió.

—¿La exoneración no empodera a las Fuerzas Armadas?

—“Si tienen poder es porque el Comandante Supremo se las está dando. Los militares no están tocando la puerta para que les den las funciones. Lo que ocurre es que la velocidad que trae el programa de gobierno del presidente López Obrador requiere de disciplina y de constancia. Y la burocracia no atiende a la velocidad o los requerimientos del Presidente. Y las fuerzas armadas como están estructuradas de manera logística, por eso les está encargado las cosas”.  

—¿No tuvo que ver con un tema electoral?

—“No creo que tenga que ver. Para mí tiene que ver con el presupuesto y con un cambio de gobierno en Estados Unidos”.

—¿Afectará al gobierno mexicano la relación con Joe Biden?

—“No, yo descarto eso porque justamente se está dando en la víspera (del cambio de gobierno en EU). Si eso hubiera pasado el 20 o 21 de enero, entonces sí, pero los funcionarios estadounidenses ya van de salida, hay puro responsable provisional y ha habido renuncias en el Consejo de Seguridad”, sostuvo.

jorge.monroy@eleconomista.mx