El presidente Andrés Manuel López Obrador relató que hacia las 3 de la tarde de ayer fue informador de los sucesos de violencia en Culiacán, Sinaloa, y enseguida se reunió el gabinete de seguridad.

Aseguró que fueron ellos (los Secretarios de Seguridad, Marina y Defensa) los que tomaron la decisión de liberar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquin El Chapo Guzmán, y él avaló la determinación, “porque se tornó muy difícil la situación y estaban en riesgos muchos seres humanos”.

“Se decidió por proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo con eso, porque no se trata de masacres. No pueden valer más la vida de los delincuentes que la vida de las personas. Ellos tomaron esa decisión y yo la respaldé”.

El presidente admitió que las Fuerzas federales actuaron en cumplimiento de una orden de aprehensión, mientras que ayer el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, aseguró que los elementos de Sedena y Guardia Nacional, fueron agredidos cuando pasaban por el lugar donde se encontraba Ovidio Guzmán. 

López Obrador argumentó que su postura es que no haya masacres, guerra ni enfrentamientos, y ahora su gobierno enfrenta a las mafias con rectitud, con honestidad y con justicia. 

Afirmó que quienes creen que ésta decisión de liberar a Guzmán López representó una debilidad del Estado frente al narcotráfico, el mandatario afirmó que eso piensan sus adversarios, pero no cambiará su postura de no hacer uso de la fuerza. “No voy a cambiar”, aseveró. 

Argumentó que él encabeza un gobierno civilista “no un gobierno civil con afanes autoritarios”.

Sostuvo que poco a poco se va a demostrar que su plan de seguridad funcionará.

Cuestionado acerca de si esta decisión de ayer no fortalece a los grupos comunales, dijo: “¡no, cómo se van a fortalecer! Es una circunstancia especial que se presenta”.