El presidente Andrés Manuel López Obrador cumplió sus primeros tres meses de gobierno dominando la agenda política.

En entrevista, el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos, recordó que el mandatario registra 67% de aprobación.

Lo destacable es que los últimos presidentes de México han superado 50% de aprobación en sus primeros tres meses, siendo Vicente Fox el mejor evaluado con 70 por ciento. Sin embargo, los momentos son distintos porque hoy es más complicado para un mandatario mantenerse bien evaluado, con factores como las redes sociales, activas en la polarización de la política.

“Cuando Vicente Fox tenía 70% de aprobación, había gobernadores con arriba de 80% de aprobación. Hoy Andrés Manuel López Obrador tiene 67%, pero ningún gobernador se le acerca. Es el político mejor evaluado de México”, dijo Roy Campos.

Para el especialista en encuestas, son dos los factores que han ayudado al político de Morena a ser el mejor evaluado del país.

El primero es el desprestigio de todos los otros políticos, gobernantes y partidos, mientras que el segundo es su buena capacidad para comunicar.

El director de Parametría, Francisco Abundis, reportó que en su primer trimestre de gobierno, López Obrador registra un nivel de aprobación histórico, ubicado en 86%, según sus mediciones.

En su opinión, la buena evaluación que recibe el presidente es sorpresiva, porque hasta ahora no ha implementado acciones de gobierno, sino que se ha enfocado en enviar símbolos de un cambio en la forma de ejercer el poder.

Explicó que recibir una buena evaluación de sus primeros meses le da una ventaja o una desventaja, según la perspectiva.

Este capital lo puede canjear por acciones de gobierno, es decir, tomar decisiones y ser respaldado por los ciudadanos. Eso en la parte positiva, pero en la otra parte no deja de crear altas expectativas de su administración, alertó.

A su vez, el exvocero presidencial en el sexenio de Vicente Fox, Rubén Aguilar, planteó que usa las conferencias diarias para posicionar la información que él quiere en los medios y aquello que sus seguidores quieren escuchar, como también lo ha hecho el presidente Donald Trump.

El resultado ha sido extraordinario. Conoce qué quiere oír su gente, sabe cómo articular esta narrativa entre mentira e historia, y le resulta muy eficaz. Pero la eficacia no sólo es en la narrativa, sino en que hay quién la recoge, la replica y no la pone en duda, detalló Aguilar.

Consideró que el hecho de que prácticamente todos los medios recojan la información de sus conferencias hace que López Obrador tenga propaganda sin necesidad de pagar por su difusión.

El consultor político Alonso Cedeño mencionó que las conferencias han servido para fijar los términos del debate del día, salvo en un par de ocasiones en las que ha tenido que salir a dar explicaciones por noticias sobre sus colaboradores o por acciones de su gobierno.

El especialista consideró que no es objetivo del presidente utilizar las conferencias mañaneras para ganar la agenda pública y con esto generar consensos.

“Él vive permanentemente de la polarización, del conflicto, de estar generando esta divergencia de opiniones. Creo que nunca ha sido un objetivo comunicacional de López Obrador generar un consenso comunicacional; simplemente busca establecer de qué se habla, en qué momento se habla y en eso ha sido extremadamente exitoso”, argumentó.

Para el consultor, López Obrador vive de mantener a sus seguidores en una confrontación permanente con sus detractores.