Texcoco, Edomex. La noche del 9 de mayo, Andrés Manuel López Obrador llegó con la espada desenvainada, se fue a la yugular de su adversario del PRI, Enrique Peña Nieto, a quien criticó vehemente y tildó de reverendo mentiroso.

"Cómo me molesta que se hable de progreso en el estado México, que se diga que está saliendo adelante, cuando hay 1 millón 200,000 ciudadanos en extrema pobleza", soltó el candidato presidencial de la coalición Movimiento Progresista.

Ante unos 10,000 seguidores. todos del PT y MC ya que no hubo perredistas, preguntó si sabían que el ex gobernador Arturo Montiel es tío de Peña.

"Síííí...", le devolvieron.

"¡Quién sabe!", dudó.

Y acusó que ya como gobernador del estado de México, Peña ordenó al Congreso local la aprobación de todas las cuentas públicas del gobierno de su antecesor Montiel.

En este municipio gobernado por el PRI desde hace tres años, cuando arrebató el poder al PRD luego de que ese partido lo mantuvo durante cuatro trienios, preguntó también si el actual gobernador, Eruviel Ávila, está cumpliendo sus compromisos de campaña, entre otros la entrega de dinero en efectivo a través de la famosa tarjeta electrónica La Efectiva, que entregó a milllón y medio de mexiquenses cuando fue candidato.

"Noooo", fue la respuesta.

"Engañaron vilmente al pueblo", juzgó el tabasqueño.

rramos@eleconomista.com.mx