A poco más de un mes de que se cumpla un año de que Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia de la república, los líderes sindicales del país se mantienen a la expectativa de lo que ocurrirá en el sector obrero; en tanto, el jefe del Ejecutivo federal apuesta por la fragmentación del movimiento sindical, afirmó Xiuh Guillermo Tenorio Antiga.

En entrevista, el experto en asuntos sindicales explicó que en el escenario político nacional hay los elementos suficientes como para advertir que el futuro de las organizaciones sindicales será diferente a como se miraba hace algunos años: cambió la forma en que se articulaba la relación entre los liderazgos sindicales con el gobierno; habrá un relevo generacional; y ya no hay lugar para grandes centrales obreras que ejercen un control corporativo al servicio del presidente.

Para el especialista, hasta el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto el sector obrero mexicano se caracterizó por décadas de estabilidad laboral (escasos movimientos de huelga), pocas modificaciones a la Ley Federal del Trabajo, liderazgos eternizados y una estrecha relación con el gobierno.

Sin embargo, dijo que con el triunfo de López Obrador en las elecciones de presidenciales de 2018 y la derrota del PRI las cosas cambiaron en al menos tres sentidos.

Primero, se aprobó una reforma laboral que cambió el futuro de las organizaciones sindicales, no sólo porque obliga a las organizaciones gremiales a implementar medidas que garanticen la democracia interna con la elección de sus dirigentes mediante voto libre directo y secreto, sino que contempla nuevas instancias para ejercer justicia laboral así como la creación (en el futuro inmediato) de un órgano encargado de llevar el registro de los sindicatos y los contratos colectivos de trabajo.

Segundo, el presidente ha pedido que la elección de los liderazgos sindicales se realicen conforme a las nuevas reglas del juego, lo cual ha generado preocupación entre varios dirigentes eternizados en las secretarías generales de sus asociaciones.

Y, tercero, el mandatario ha enfatizado que no simpatiza con los viejos liderazgos.

Incluso, llama la atención que, ante esa situación, ha ocurrido cierta efervescencia en algunos de los grandes sindicatos estrechamente ligados a los gobiernos priistas como el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) donde, el pasado 17 de octubre renunció Carlos Romero Deschamps a la dirigencia nacional en medio de señalamientos de presuntos actos de corrupción.

Además, hace unos días, el secretario general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala, renunció a su militancia priista con el apoyo de los 82 líderes de igual número de sindicatos adheridos a esa agrupación.

Y, casi paralelamente, el líder nacional de la Confederación de Trabajadores de México, la otrora poderosa CTM, Carlos Aceves del Olmo, admitió públicamente su precaria condición de salud, con el consiguiente mensaje de que pronto podría dejar la dirigencia.

Tenorio Antiga destacó que en este escenario lo que destaca es la señal que ha enviado el presidente en el sentido de que las renovaciones de los liderazgos deberán hacerse con las nuevas reglas del juego: democráticamente.

“Entonces, yo creo que la conclusión sería que, probablemente, vamos a ver mucho movimiento en las organizaciones sindicales, y más notorio, en los más poderosos del país y probablemente vamos a ver un relevo generacional de líderes sindicales”, indicó.

En ese panorama, destacó que, antes, se decía que en estos sindicatos tan grandes y poderosos como el SNTE y la CTM, los líderes llegaban por razón de Estado y se iban por razones de Estado, lo cual ya no aplica.

Dijo que una prueba de ello es que en el proceso para renovar la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el presidente López Obrador ha dejado que emerjan los liderazgos que quieran competir por la secretaría general y lo único que les ha pedido es que haya una renovación en el marco de la nueva ley.

“No veo en este momento una Secretaría del Trabajo ni a nadie de los subsecretarios involucrado o queriendo imponer algún dirigente”.

La explicación de ese proceder, según el especialista, es que el presidente no necesita del control corporativo de sindicatos o centrales obreras.

“Para el PRI era una parte muy importante de su estructura el mundo obrero, hoy queda claro que el presidente, por su popularidad, está muy por encima de lo que pueda tener Morena en sus filas. El presidente, inclusive, podemos decir que es más fuerte hoy que el propio partido, que cualquier organización corporativa”.

Ante esa situación, expuso el especialista, los dirigentes sindicales, en general, se mantienen expectantes. están ahorita entendiendo para dónde van las cosas y cuáles son las señales. “Estamos en un momento de observación y de análisis para poder calcular sus movimientos, sobre todo el próximo año que va a ser definitorio, el próximo año se tienen que renovar prácticamente todos los contratos colectivos en el país”.

Por otra parte, dijo que en el caso concreto de los líderes de centrales obreras priistas, lo que están valorando es que ese partido no tiene posibilidades reales de triunfos electorales importantes en el futuro inmediato y, por lo tanto no tiene espacios políticos que ofrecerles.

En tanto, líderes expriistas ahora incorporados a las filas de Morena como el senador y líder del sindicato minero y dirigente de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), Napoleón Gómez Urrutia y el senador suplente y líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), han apostado al desmoronamiento de las centrales priistas para fortalecer sus organizaciones.

Empero, Tenorio Antiga comentó que ya no hay cabida a la configuración de centrales obreras poderosas como en su momento fue la CTM en el PRI por tres razones: primero, porque hay una nueva ley que va a ser mucho más complejo la existencia de una central de este tipo; segundo, porque hay presiones de Estados Unidos y Canadá para que este fenómeno de grandes líderes sindicales empiece a extinguirse y tercero, tampoco se ve que el presidente López Obrador quisiera que alguien amalgame mucho poder.

“El presidente suele tener un liderazgo muy vertical donde es él el que toma las decisiones de manera muy puntual y creo que por lo menos si a él le dieran a escoger, él optaría por más bien fragmentar el poder de las organizaciones sindicales a tener una sola que aglutine toda esa fuerza”.

Es por ello que consideró que “si a él (AMLO) le dieran a escoger, él optaría por más bien fragmentar el poder de las organizaciones sindicales, a tener una sola que aglutine toda esa fuerza”.

Ante esa situación, añadió a quienes aspiren a dirigir alguna central obrera o sindicato, lo que buscan es que se respete la autonomía sindical y, a partir de ello, articular la relación con el gobierno con base en las nuevas reglas del juego.