El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, agradeció el martes a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, por decir que no aplicará por ahora aranceles a productos mexicanos tras las medidas que ha tomado para frenar el flujo de migrantes hacia territorio estadounidense.

"Que haya dicho que se aleja la amenza de imponer aranceles, lo celebro porque no queremos la confrontación. No queremos guerra de aranceles, guerra comercial, ni que tengamos confrontación con gobiernos extranjeros", declaró el Presidente en su conferencia de prensa matutina.

El mandatario estadounidense elogió el lunes las acciones de López Obrador para detener los flujos de migrantes de Centroamérica. "Ahora los aranceles están descartados porque el presidente está haciendo un gran trabajo”, expresó.

Bajo presión de Washington, México desplegó el mes pasado miles de policías militarizados en todo el país para frenar el creciente flujo de migrantes que cruzan su territorio con el deseo de llegar al vecino país.

"Agradezco incluso que el presidente Trump nos está dando a conocer que se está cumpliendo con el compromiso y que no hay amenazas de aranceles", dijo López Obrador en su habitual conferencia de prensa matutina.

"Vamos siempre a buscar el diálogo, no queremos guerra de aranceles, no queremos guerra comercial, no queremos la confrontación", destacó.

Las declaraciones de Trump del lunes ayudaban a que el peso mexicano se fortaleciera el martes, de acuerdo con analistas, llegando a avanzar un 0.3%, a 19.05 unidades por dólar.

México acordó con Washington intentar frenar las caravanas de migrantes, tras amenazas de Trump de aplicar aranceles a todos los productos mexicanos.

En el acuerdo, el país latinoamericano se comprometió a reducir significativamente el número de migrantes que llegan a su frontera con Estados Unidos en un período de 45 días a partir del 7 de junio.

Si eso falla, el gobierno de López Obrador ha dicho que considerará cambiar sus leyes para satisfacer la demanda de Trump de que México se convierta en un "tercer país seguro", que supone que las personas que solicitan asilo en un país, puedan recibir el mismo tipo de protección en otra nación.