Mientras se debatía el expediente de Florence Cassez­ en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el presidente Felipe Calderón celebraba que Angangueo fuera nombrado Pueblo Mágico. Antes de que subiera al templete a dar su discurso, ya se había dado la votación en la Corte.

Calderón subió contento a emitir sus palabras.

Mientras en la SCJN pasaban las posturas de cada uno de los ministros, el Mandatario observaba su BlackBerry, veía, leía, sonreía.

Días antes había mandado una señal al Poder Judicial de lo que esperanda del caso: justicia a las víctimas de secuestro.

En proyecto de plateaba la liberación de Cassez planteaba abusos del ahora secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien ya había sido respaldado por el Ejecutivo.

El caso de Florence Cassez ya había puesto en aprietos a Calderón con su homólogo de Francia, Nicolas Sarkozy, cuando el gobierno mexicano le negó al francés la extradición de la ciudadana francesa a la nación europea.

Ayer, Calderón continuó su gira de trabajo por su tierra natal en ánimo desenfadado y en cada ceremonia que encabezó refirió el tema de seguridad y defendió la estrategia anticrimen.

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