Yo no defiendo al Instituto Nacional Electoral. Ni a Lorenzo Córdova ni a Ciro Murayama ni a Carla Humphrey ni a Dania Ravel ni a Claudia Zavala ni a ninguno de los consejeros que votan por otorgar o negar un registro. 

¿Por qué no los defiendo? ¿Porque creo que hicieron mal? No. No los defiendo porque no son ellos los que están en mayor peligro. Es una forma de organizarnos sin sangre y sin atropellos la que nos quieren quitar. 

Un candidato no cumplió un requisito. Por lo tanto, no le sellaron la hojita del trámite. Él y sus allegados se desgañitan hablando de derechos. Del otro lado, hay voces bienintencionadas que defienden a la ventanilla, pero no es la ventanilla la que requiere atención.

¿No les parecería ridículo defender a la Secretaría de Movilidad cuando niega el trámite para una licencia porque faltó el comprobante de domicilio? Semovi, ¡estoy contigo! Pfff. 

Y enfrente los desubicados: ¿le parece justo, oh gran Tlatoani, que me quiten el derecho al libre tránsito sólo por un pequeño detallito chiquititititito de un papelito? ¿Por un papelito de Telmex mi derecho constitucional es atacado y además todos los que esperan que les lleve mi producto serán decepcionados, así que la Semovi no sólo me ataca a mí sino a todos los de mi barrio. ¡Maldita Semovi! ¡Hay que desaparecerla!

Y en la línea de defensa: ¡claro que no, la Semovi es buena, la Semovi sirve, la Semovi nos cuida! Otra vez: pffff. 

La analogía sirve -espero- para desnudar la sonora idiotez de hacer llamados a la Constitución para justificar la omisión de un requisito, pero también para revelar -espero- la insensatez de defender una institución falible y no el marco en el que esta opera.

Defender al INE es aceptar que el juego es dicotómico, de blanco y negro, de malos contra buenos. 

En cambio, defender la democracia, como han hecho varios y sesudos analistas en este y otros diarios (la mayoría mujeres, he de señalar con orgullo), es más que nunca pertinente. 

¿Pero de qué hablamos cuando decimos que se pone en riesgo la democracia? ¿De la elección en Guerrero? ¿De los derechos de un candidato? ¿De los derechos de sus seguidores y posibles votantes? ¿De la tranquilidad de los consejeros electorales del INE? ¿De la viabilidad del INE mismo? ¿De la elección en otros estados porque el INE está bajo fuego?

Sí, todo eso sí. Pero en un segundo plano. En un primer plano hablamos de la necesidad de aceptar y jugar con las reglas para renovar autoridades periódicamente en un marco de libertad y un contexto pacífico. 

De eso se trata esto y eso es lo que hay que proteger primero y sobre todas las cosas porque eso (y no uno o seis consejeros) es lo que impide que nos hagamos la guerra o nos hagan la tiranía.  Fíjense, incluso podemos pensar que las reglas no son las adecuadas, que son exageradas, que están mal hechas o son perversas. Sin embargo, son las reglas mientras no se cambien y con las reglas se juega para que el juego funcione. Y atención, ni siquiera estamos hablando de jugar honestamente. Sólo hablamos de saber que si te cachan metiendo el pie, tienes que aceptar el penalty porque si no, ya no tiene chiste el juego. 

Eso es lo que algunos políticos nunca han entendido y Félix Salgado Macedonio menos que otros. Sus exabruptos de ayer, siempre y hoy, dan motivos para pensar que eso de entender reglas fuera de sí mismo no se le da muy bien y que no logra comprender que le faltó un requisito para ser candidato. 

¿La falta es menor y la sanción es enorme? No. La falta es un requisito y no hay sanción: lo que hay es una no aceptación del trámite. ¿Exageraron los consejeros? No. Exageran Salgado Macedonio, el Presidente de la República, el representante de Morena y el dirigente de ese partido al convertir un trámite inacabado en un desafío al tablero completo. 

El INE no necesita defensa. Tanto los consejeros que votaron a favor como los que votaron en contra de negar registros lo saben bien: lo que necesita defensa urgente es la idea de jugar con reglas, con este o con otro INE, con estos o con los siguientes consejeros, con estos y otros candidatos, con este y con cualquier otro Presidente. 

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.

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